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Por qué no deberías trabajar en una empresa cuyas ideas no compartes

Todas las empresas tienen un fundamento ideológico. Trabajar en cualquier lugar en el que tus propios fundamentos no concuerdan con los de la empresa, se originen estos democraticamente o no, sólo puede acabar mal.

El post anterior era uno de los importantes desde la perspectiva indiana porque resumía posiciones y conversaciones de años sobre el mercado y nuestra actitud en y frente a él. Sin embargo -y como pasa muy frecuentemente con este tipo de posts- no suscitó en principio muchos comentarios. A fin de cuentas se trata de temas muy discutidos y publicitados con anterioridad, muy masticados previamente. Por ejemplo los conceptos devolución y devolucionismo los creamos hace cinco años y en este tiempo no hemos parado de usarlos, ya no son objeto de debate interno sino commodities en nuestra argumentación igual que nuestra apuesta desde hace 10 años por el uso cuasi exclusivo de software libre o la asunción de la plurarquía como la norma y el objetivo de la organización comunitaria en las Indias.

Así que lo verdaderamente interesante en la participación suscitada por ese post fue descubrir que las únicos comentarios eran de dos personas que habían postulado recientemente al itinerario, es decir, que aspiraban a comenzar su integración en las Indias… y que mostraban un rechazo de principio a algunas de nuestras posiciones sobre temas básicos como la propiedad intelectual, el significado y alcance del software libre, etc.

Evidentemente el debate interesante estaba ahí: ¿por qué personas inteligentes pretendían trabajar con nosotros sin estar de acuerdo con los fundamentos conceptuales básicos que dan norte a nuestros proyectos?. ¿Postulan a la ligera sin haberse molestado en leernos? No lo parece o tal vez no lo queremos creer. ¿Nos han leído pero no les importa? Si están deseando discutir, no lo parecería en principio ¿Comunicamos mal la relación entre las ideas que defendemos y su papel en el trabajo cotidiano? Seguramente.

En cualquier caso lo primero era elaborar una respuesta a por qué no debería nadie trabajar en una empresa sin compartir los fundamentos ideológicos que enfocan el trabajo cotidiano en ella. Personalmente nunca se me ocurriría postular para trabajar en una editora, una gestora de derechos o una discográfica, simplemente porque me sentiría mal bajo el modelo ideológico que sustenta el negocio y sus prácticas. Y algo parecido aplicamos colectivamente al aceptar o rechazar proyectos y clientes. A este respecto da igual que la empresa se organice democraticamente -como nosotros- o no -como la mayoría- trabajar desde el escepticismo y el desapego sólo puede ser destructivo y acabar mal.

En el debate, que si lo leéis veréis fue correoso y a veces faltón, Jose y yo conseguimos llegar a dar una respuesta clara y sana a esta pregunta. Si no compartes los fundamentos de las Indias -todo eso que se argumenta y discute en los blogs y la Indianopedia- no deberías postular para entrar porque si efectivamente llegas a hacerlo:

en una primera fase sentirías que tus aportes no encajan, en una segunda, cuando ganas autonomía comercial y responsabilidad los demás probablemente sentiríamos que nos comprometes aceptando proyectos o clientes que nosotros no aceptaríamos. Sería incómodo y estéril, por eso no tiene sentido postular a un sitio cuyos fundamentos no compartes

En general nadie debería trabajar en una empresa cuyo modelo organizativo y de negocio no se cree. Simplemente le hará daño a su propia alma. Si la empresa es democrática, más aún si hablamos de una filé como la indiana, además hará daño al alma de la comunidad.

¿Y por qué postulan?

Jose y yo seguimos el debate entre nosotros por el chat un buen rato intentando responder a las preguntas de fondo que nuestros interlocutores no respondían: ¿Si no están de acuerdo en los fundamentos por qué postulan? ¿No se dan cuenta de que luego no se sentirán cómodos desarrollando los proyectos al modo en que lo hacemos aquí? ¿No se dan cuenta de que ese disgusto sobre los fundamentos puede ser aceptable para un trabajo temporal pero es una mala base para empezar una carrera de emprendizaje?

La triste respuesta es que al parecer, desde fuera, no son pocos los que nos adjudican la banalidad ambiente de la mayor parte del mundo empresarial. En realidad todo el mundo pone una sonrisa escéptica cuando una empresa habla de si misma y su compromiso social, de sus ambiciones participativas, de su apuesta por la sostenibilidad o de sus valores éticos. La razón es obvia: ahí fuera todos esos temas son mucho ruido y pocas nueces. En el mejor de los casos marketing, en el habitual letanía rutinaria y en el peor puro cinismo.

Pero el Grupo Cooperativo de las Indias es distinto aquí nuestros objetivos a largo plazo son nuestra razón de ser y por ello asumimos todos sus costes e implicaciones.

No es un discurso, son hechos. Entendemos que es raro que los socios de una empresa que comenzaron de cero y lo pasaron mal hasta llegar a tener una alta productividad y buenos beneficios impulsen su conversión en cooperativa sólo porque la discusión les lleve a entender la democracia económica como el principio óptimo para su organización. Pero eso es lo que pasó aquí. Entendemos que es raro que una empresa dedique años a debatir internamente sobre la propiedad intelectual sin tener en cuenta cómo sus posiciones afectarán a sus beneficios sino centrándose unicamente en el modelo social que buscan alcanzar. Y eso es lo que pasó aquí también. Y pasó con tantos y tantos temas, desde nuestro rechazo a los libros de caras y la cultura de la adhesión que promueven, a nuestras posturas medioambientales pasando por nuestra conceptualización de la lógica de la abundancia y su consiguiente rechazo a la generación artificial de escasez como modelo de negocio. Nunca nos importo un pito la popularidad de las conclusiones o su sintonía con el discurso mediático, hemos buscado y seguimos buscando con la absoluta sinceridad del que busca un sustento lo más firme posible para la máxima libertad de su comunidad y su entorno. Y asumimos las consencuencias en toda su profundidad.

En las Indias nos tomamos en serio lo que decimos. Ahí reside el valor de nuestra oferta. Y como decía Gonzalo Martín ayer, eso también aplica a lo interesante que resulta la integración indiana en la carrera personal de cualquiera. ¿Es tanto pedir que los que postulan a hacer el itinerario nos lean una temporada antes, discutan con nosotros aquello en lo que no concuerden y asuman que nos tomamos en serio lo que decimos?

«Por qué no deberías trabajar en una empresa cuyas ideas no compartes» recibió 0 desde que se publicó el lunes 19 de abril de 2010 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por David de Ugarte.

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