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Primera nota: hoy, en Europa no existe ninguna filé. Una filé es una confederación -es decir una red sin estructura superior- de comunidades conversacionales con sus propias empresas, que comparten en un espacio transnacional una serie de fondos comunes: básicamente sistemas de «seguridad social» y de apoyo económico mutuo.

Así que que hay que decirlo claro: las Indias no es ni será una filé por si misma. Nuestro trabajo hasta ahora y nuestra perspectiva va hacia la construcción de una. Y nuestro rol será, si el mundo viene como pensamos, un nodo dentro de una, pero no pretendemos sustituir o presentarnos hoy como si fueramos una red de nodos aunque tengamos una red alrededor. Por muchos proyectos que apoyemos hoy, son cosas de las Indias y su entorno directo, cosas dentro del nodo indiano o alrededor suya y encima dentro de un espacio geográfico muy limitado todavía aunque tengamos actividades regulares en tres países de dos continentes distintos y aliados por medio mundo. Pero eso no es (todavía) una filé. La filé es una red transnacional de nodos y lo normal es pensar que cada uno tendrá diferente trayectoria, valores y formas de construir compromisos a su alrededor, todo en un escenario amplio, en varios países, no que sea el resultado de una «empresa nodriza» o una ideología determinada y sus productos.

Ninguna ideología en particular

¿Quiénes serían pues esos otros nodos de la filé? Lo normal es que no tengan ninguna ideología especial, que sean simplemente compañías comunitarias, es decir pequeños grupos de personas que comparten una conversación y un hacer juntos que no tienen por qué vivir en comunidad y pueden ser una cooperativa, una SAL o incluso una SL gestionada de manera más o menos igualitaria entre los socios-trabajadores. Tampoco tienen porque ser «puros» en ningún sentido: pueden estar «quitándose» de las rentas públicas o incluso de la propiedad intelectual. No tienen por qué ser transnacionales de facto pero tienen que tener vocación transnacional del mismo modo que si todos tienen el mismo sexo resultaría raro que no tuvieran vocación de superar ese anómalo.

¿Dónde estaría la frontera? A día de hoy (y luego explico por qué remarco «a día de hoy») lo mínimo que se le puede pedir a un proyecto comunitario para que sea serio es:

  • que sea productivo y se puedan hacer cargo -o al menos tengan la vocación de hacerse cargo cuanto antes- de sus miembros y de la cobertura social de sus familias en condiciones de trabajo y vida normales en el entorno, que sean «competitivas» con lo que una vida de asalariado o pequeño empresario ofrece. Es decir, no valen modelos decrecentistas ni basados en la «economía social». Los primeros simplemente no ofrecen una vida mejor y renuncian a un horizonte de abundancia para todos, los segundos por su dependencia no valen para crear una base sólida.
  • que no usen «nosotros» imaginados (nacionales, de sexo, raza o de cualquier otra cosa) ni se piensen desde ellos (localismo, sexismo, etc.)
  • que tengan sincera vocación de autonomía: que no pretendan vivir del dinero público ni de rentas estatales como la Propiedad Intelectual.

Y remarqué el «por ahora» porque en el tiempo, redes así tendrán una diversidad mucho mayor que al principio, pero a los pioneros les toca sentar las bases culturales de lo que ha de venir. Porque no es lo mismo que esa apertura a la diversidad se de en un espacio productivo fundado desde el espíritu libertario e igualitario del hacker, orientado hacia el mercado y su más allá (la abundancia) en un espacio social y de intercambio transnacional, que el que refleje en los orígenes y en su propia actividad económica el espíritu descompuesto de nuestra época, donde se da por bueno el rentismo y el ordenancismo, el antimercatismo es un lugar común y las utopías de un mundo mejor parecen haber sido sustituidas por fantasías pastoriles, mesiánicas y nacionalistas.

Pero sí, basicamente, la filé es un lugar donde cabría «todo el mundo»… que se tome en serio construir una economía resiliente para su entorno. Y lo que vemos surgir ahora no son filés, sino algunos de sus posibles nodos futuros.

«Por qué no somos una filé (todavía) y de dónde saldrán los que las formen» recibió 62 desde que se publicó el Miércoles 2 de Septiembre de 2015 dentro de la serie «» . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por David de Ugarte.

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