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Por qué la izquierda europea está en un callejón sin salida y cómo salir de él

La izquierda social en toda Europa está en un callejón sin salida: elegir entre desempleo y precarización, entre pobreza y desigualdad. Tenemos que entender por qué y sobre todo cómo romper este nudo gordiano.

Prácticas en las Indias

sindicatos francia
Las movilizaciones masivas en Francia contra la «Ley del trabajo» demuestran la profunda frustración de una gran parte de la población que no quiere aceptar la lógica de un sistema que obliga a elegir entre precarización y desempleo, entre pobreza y desigualdad. La izquierda social parece en un callejón sin salida. En el viejo mundo, el principal mecanismo redistributivo era la negociación salarial, que traducía los aumentos de productividad industrial en mejoras del nivel de vida y reducciones de jornada laboral. Hoy a consecuencia de transformaciones de fondo en el capitalismo tenemos una economía financiarizada: la mayor parte de los incrementos de la productividad se realizan en un sector financiero sobreescalado que concentra en sí los problemas de fondo de la larga crisis que vivimos.

productividad vs salarios ukEn ese marco los sindicatos, incapaces de adaptarse, se han tornado irrelevantes desde el punto de vista de la redistribución. La consecuencia ha sido una mezcla de desempleo, precarización masiva, uso extensivo del trabajo -aumento de la jornada real, bajada de salarios/hora, etc.-, un incremento sostenido de la desigualdad… y un mercado estancado donde la economía productiva tradicional tiene siempre más incentivos a pasar a utilizar la fuerza de trabajo extensivamente que a incorporar nuevas tecnologías o desarrollar innovaciones.

Los intentos de trasladar al estado la función redistributiva de la negociación salarial a través de nuevas instituciones como la propuesta «renta básica universal», son contraproducentes pues fácilmente aumentan la desigualdad y fomentan el nacionalismo xenófobo.

Buscando una alternativa de largo recorrido

germinalHistóricamente los sindicatos nacieron como mutualidades. El «siniestro» del que protegían a sus miembros era el conflicto con los directores y propietarios de la empresa; su fondo era la «caja de resistencia» que se distribuía en caso de huelga entre las familias sindicadas permitiendo que los trabajadores aguantaran largos pulsos sosteniendo sus reivindicaciones.

La lógica original del sindicato implicaba dos cosas que ya no existen más que puntualmente: grandes concentraciones de trabajadores en una misma empresa y continuidad de estos el puesto de trabajo a lo largo de la vida, dentro de la empresa o cuando menos, dentro del sector industrial. Estas dos condiciones permitían que pequeñas cantidades del salario, recogidas a lo largo de largos periodos de tiempo, constituyeran grandes fondos que, utilizados estratégicamente -seleccionando en qué empresas concretas y por cuánto tiempo se hacía huelga- movían a la industria hacia un reparto de las mejoras de la productividad más equilibrado entre capital y trabajo -mejores salarios, jornadas menores, etc.- que en el tiempo, impulsando en colaboración con el estado sistemas de Seguridad Social, produjeron y sostuvieron el sistema democrático más igualitario que existió nunca.

Las dos claves

La cuestión es que hoy los trabajos son más o menos temporales y sobre todo la escala de las empresas se ha reducido drásticamente, así que el modelo sindical ya no va a funcionar más. Y la alternativa de una izquierda exclusivamente política, separada del mundo del trabajo y reducida en su capacidad redistributiva a la influencia en el estado, tampoco parece que vaya a llevarnos muy lejos. En un contexto así las dos preguntas clave son:

  1. ¿Qué tipo de mutualización puede distribuir hoy de manera efectiva la renta?
  2. ¿Como mutualizar a un «precariado» cada vez más masivo?

financiarización eeuuLa primera pregunta es la más difícil: porque los incrementos de productividad se deben cada vez más al capital y no al trabajo, por lo tanto la única forma de redistribuir y generar igualdad es «laboralizar» el capital al tiempo que se genera trabajo.

Afortunadamente la reducción de escalas óptimas de producción juega a nuestro favor: mientras un puesto de trabajo temporal no cualificado en un plan de empleo público como el «Plan E», viene a «costar» más de 1 millón de euros, en la Economía Directa un puesto de trabajo, con mayor preparación, rara vez supera los 60.000€ de capital necesario y tiene un 40% de probabilidad de convertirse en permanente (>3 años).

Las escasas dimensiones del capital necesario permiten pensar además en lo que en los orígenes del comunitarismo se llamaba «asociación de capital y trabajo» y que hoy llamamos simplemente «cooperativa de trabajo» como forma «natural» para esta «laborización» del capital hacia la que las nuevas formas mutuales deberían apuntar.

Desde esta perspectiva, la segunda pregunta se responde con mayor facilidad. ¿Contra qué riesgo se aseguraría ahora el precario? Contra el paro de larga duración. Pagando una cuota durante los periodos en los que alterna trabajo y prestación por desempleo, tendría derecho a recibir formación y entrar en un equipo de pre-cooperativistas antes de llegar al pozo negro del paro indefinido. Si finalmente el equipo llega a un proyecto viable, recibiría como cooperativa el capital del fondo mutual para dar el salto al mercado.

¿Cómo llegar hasta ahí?

taller makerUn modelo mutual post-sindical como el descrito a grandes trazos en los párrafos anteriores, sería la base de una filé como las que defienden la P2P Foundation o los nuevos mutalistas americanos. Un sistema así no requiere grandes escalas, pero si partir de una base sólida y un tipo de activista especial. Algo así como una militancia productiva muy diferente tanto de la lógica de la adhesión a la que se ha reducido la participación política partidiaria como de la actitud del gestor-reivindicativo que requerían los sindicatos.

Los indianos pensamos que esa base requiere núcleos comunitarios y cooperativos fuertes y autosostenidos en el mercado. Todo movimiento mutual es por definición voluntario, lejos de imponerse a los demás aumentando las fracturas sociales, persigue transformar la realidad a través de la cooperación, la asociación y el ejemplo. Esa es la apuesta del Manifiesto Comunero. El primer paso. Te invitamos a darlo, a contactar con nosotros y ponernos a trabajar para, de verdad, cambiar la sociedad en la que vivimos.

«Por qué la izquierda europea está en un callejón sin salida y cómo salir de él» recibió 21 desde que se publicó el Miércoles 29 de Junio de 2016 dentro de la serie «» . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por David de Ugarte.

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  1. […] es un aporte, modesto en cifras y capacidades económicas, para colocar algunos cimientos de ese «post-laborismo»: estructuras cooperativas y comunitarias de producción [[economía directa|de alta productividad […]

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