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Progresismo, post-laborismo y Estados Unidos de Europa

Si es verdad que el eje progresistas globalistas vs reaccionarios localistas sustituye al eje derecha-izquierda, ¿cuál sería el fundamento de un progresismo radical hoy? Cuatro ideas fuerza: Post-laborismo, reducción de la jornada de trabajo, devolucionismo y Estados Unidos de Europa.

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Una de nuestras profecías favoritas de Bruce Sterling es la de los nuevos movimientos políticos. Decía Sterling hace ya catorce años, que «hay más o menos una docena de características que definirían un nuevo movimiento político del siglo XXI» pero en cualquier caso destacaba que:

Debería ser proglobalizador y multilateralista. No le gustaría localizarse en un solo estado nacional, dado que los gobiernos nacionales están severamente limitados y que los llamamientos al patriotismo local son autolimitantes.

tomorrow now bruce sterlingLo recordaba al leer hoy a José Luís Álvarez en El País:

La retórica izquierda-derecha ya no captura los dilemas básicos actuales. La escisión fundamental es ahora entre progresistas y reaccionarios. Esta división coincide con la existente entre pragmáticos o racionales por un lado y antisistema o populistas por otro. (…) Pero, sobre todo, coincide con la escisión entre globales y locales, que aleja al PSOE irremediablemente de los nacionalistas y de Podemos. La izquierda ha pasado de ser fundacionalmente internacional para ahora, precisamente cuando la globalización es real, volverse nacional.

Es decir, el progresismo se separaría tanto de todo nacionalismo como de la nueva izquierda en la medida en que ésta se ha dejado arrastrar por el esencialismo en distintas formas y en particular se ha decantado por la nacionalidad en vez de por la ciudadanía.

Hay una poderosa idea de fondo en el artículo de Álvarez: la opción por el globalismo no es arbitraria. Para él, progresista es lo que nos impulsa, conscientemente o no, animado por una visión ideológica o tan solo por intereses particulares, hacia eso que hemos llamado sociedad de la abundancia. Porque para él, progresista es todo aquello que fortalece el «desarrollo de las fuerzas productivas» ya sea buscando distribuir el poder -redes distribuidas, comunal, globalización de los pequeños, disipación de rentas- o, en el lado conservador, manteniendo en lo fundamental las estructuras de poder, defendiendo seguramente una globalización asimétrica como la actual y dando por buenas algunas rentas sistémicas, para nosotros objetivamente reaccionarias, como la propiedad intelectual.

robot agricola maizExtractando un párrafo en el que habla de los problemas actuales del PSOE, tema que no viene al caso en este post, lo que plantea es que:

El progresismo solo puede surgir de sectores profesionales urbanos, industriales o posindustriales, ganadores en la economía global. De manera similar, la militancia [debería provenir] de sectores productivos objetivamente progresistas (…) Incluso las condiciones materiales de existencia del grupo dirigente [debería basarse en una] apuesta existencial [de carácter no] local (…) [pues sin éso] difícilmente saldrá de ese núcleo una renovación ideológica que adecue el centroizquierda a la globalización.

Creo que, sin salir de la mirada sterliniana empezamos a dibujar el perfil de una verdadera «nueva política», muy distinta del preocupante «giro patriótico» que nos ofrecen como (falsa) novedad por derecha y por izquierda en toda Europa las principales corrientes emergentes con la crisis.

¿Qué sería un programa progresista?

civilizacion-cooperativismo-trabajo-descomposicionMe vienen a la cabeza dos ideas fuerza: la primera la construcción de un post-laborismo, entendido como una apuesta por crear, aquí y ahora, sin esperar a la intervención estatal, nuevos mecanismos redistributivos y de cohesión social desde la centralidad del trabajo: sistemas mutuales, cooperativas, redes de «educación productiva»… Todos los elementos productivos, sociales y culturales necesarios para devolver al trabajo su capacidad para atar en corto a la desigualdad en un mundo post-sindical en el que las escalas productivas se reducen drásticamente.

En segundo lugar, un «programa progresista» tendría una dimensión política, una relación con el estado cuyos mascarones de proa bien podrían ser la reducción de la jornada de trabajo como alternativa al nacionalismo inigualitario implícito en la renta básica universal, el devolucionismo frente al creciente poder de los monopolios de la propiedad intelectual (farmaceuticas, tecnológicas y telecos, conglomerados multimedia, etc.) y en Europa, el avance hacia una verdadera Constitución aprobada en referendum que convirtiera al Parlamento Europeo en representante de una única soberanía no cuestionable por los gobiernos de los estados integrados en los largamente esperados «Estados Unidos de Europa».

«Progresismo, post-laborismo y Estados Unidos de Europa» recibió 3 desde que se publicó el Jueves 8 de Septiembre de 2016 dentro de la serie «» . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por David de Ugarte.

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