LasIndias.blog

Conquistar el trabajo es reconquistar la vida

Grupo de Cooperativas de las Indias

videoblog

libros

¿Qué quedará de nosotros?

Comunicación de las Indias para el «XI World Forum for a Responsible Economy». Una reflexión sobre el significado de las Indias en nuestra época en vísperas de su 15º aniversario.

I

Pocos son hoy los que negarán que vivimos tiempos de descomposición social, económica e institucional. Tiempos que al precarizar la vida y devaluar el trabajo, destruyen el tejido mismo de las relaciones interpersonales.

Los países que conservan todavía sistemas de protección social, descubren ahora que la soledad mata más que la obesidad. Pero la soledad no es una situación, es el resultado de un modelo social que aísla y atomiza cuanto domina. El concepto de «individuo» es solo el sicario. Pero eso no le hace menos mortal. Para cada vez más personas, en más lugares, es más difícil encontrar sentido a su propia vida. Si hiciéramos caso a Camus y para hacernos una idea de en qué mundo vivimos, ojeáramos la evolución de las cifras de suicidios -da igual que lo hagamos en la Europa mediterránea, las zonas especiales chinas o el medio Oeste americano- no tendríamos más remedio que aceptar que vivimos bajo una gigantesca trituradora de carne humana.

A la descomposición de todo aquello sobre lo que las personas pretenden asentar sus vidas, se añade una aceleración histórica constante que hace que contrastar las predicciones de la «teoría del shock» de los noventa con cualquier telediario, sea equivalente a comparar una vieja buena película de la Nouvelle Vague, con una orgía de anuncios comerciales en el festival de Cannes de publicidad.

Sin embargo, en un sistema que fabrica contradicciones al mismo ritmo que fusiles de asalto; conocimiento y trabajo, los últimos irreductibles, son paradójicamente más accesibles que nunca. Era cuestión de tiempo que alguien los tomara para sí, los apartara del torrente y gritara como Cabet hace 170 años: ¡¡Marchons en Icarie!! (¡Vamonos a Icaria!).

Ni entonces ni ahora Icaria está en otro mundo. Icaria está en la puerta de al lado. Es, faltaría más, un lugar a salvo de bombardeos audiovisuales, un último sagrado sin tele. Un monasterio de ateos. Un kibutz sin campos. Una start-up sin capital. Una fratria sin padre. Es «la luz de las naciones» renegando de las patrias. Es una mesa de trabajo y una mesa de celebrar. Una cocina y una biblioteca. Es nuestra casa. Somos nosotros.

II

Nuestra Icaria se llama «las Indias» y el 1 de octubre cumplió 15 años. Para tener esa edad ha viajado ya mucho. Nació en Madrid, en la Glorieta de Bilbao, una plaza que un día fue el mercado y la frontera de la ciudad. Ha sido en Montevideo y en Bilbao y ahora es de nuevo en Madrid. En cada lugar ha madurado y en cada lugar ha crecido. Ahora somos seis… aunque nunca estemos menos de ocho. Entender nuestras aritméticas necesita un poco de contexto.

Porque las Indias, tan distinta de la lógica solitaria y sufrida del monasterio, tan alejada del viril patriarcado ascético de los monjes, se parece a aquellos en al menos tres cosas.

La más obvia es la economía comunitaria. Todo es de todos. Nadie tiene nada. Como decía un viejo dicho medieval: «el monasterio es rico, los monjes son pobres». Propiedad comunal y lógica de abundancia casan a través del culto al aprendizaje y el conocimiento. Si hay algo parecido al consumismo en nuestra comunidad es el ansia alimentada por todos en cada uno, de aprender. Aprender todo y de cualquier cosa. Aprender, compartir lo aprendido, disfrutar con ello, sin restricción, sin orientación, sin límites en el juego.

La segunda es la relación con el mercado. Todo monasterio tenía el suyo. En un mundo que es casi exclusivamente mercantil, no teníamos necesidad de crearlo. Basta con dar forma, hacer «cosa» partes de ese conocimiento, que es nuestra razón de ser, cuando nos damos cuenta de que un pedazo suyo puede servir a alguien para algo interesante. Da igual que sea bajo la forma de software o de informes, de una app o de un libro, puede ser una asesoría para crear una organización o puede ser imaginar como reinventar otra. Vendemos aplicaciones de nuestro conocimiento útiles a otros y hechas materia a través de nuestro trabajo. Que sean objetos, servicios o líneas de código no las hace menos materiales. Otras muchas no las vendemos, las regalamos.

La tercera, que explica nuestras extrañas aritméticas, es que en toda casa siempre hemos tenido al menos dos habitaciones para visitantes. Visitantes que vienen a aprender casi siempre. A veces están pensando montar su propia Icaria. Otras veces una cooperativa. Siempre vienen a compartir. Traen conocimientos, libros e ideas de otros lados y otras batallas. Vivir Icaria no niega cambiar las cosas. Ha de alimentar a quienes quieren cambiarlas. Por eso es una casa de puertas abiertas. Un retiro en mitad de una capital y cerca siempre de un aeropuerto. Un lugar de reflexión, una pausa en el combate, un avituallamiento. Las Indias sabe ser, a veces, la intendencia intelectual del cambio.

III

En las Indias hay más pasaportes que indianos: Austria, España, Trinidad y Tobago, Venezuela, Argentina, Italia. No hay identidad nacional. Hay identidad con las necesidades humanas, con lo que de vivo hay en cuanto nos rodea. Cambia en cada lugar. No nos «nacionaliza» nunca.

La lengua, para nosotros, es un software. Un software importantísimo, el software básico de la comunidad. Hay muchas lenguas de lectura. Hay solo una lengua de trabajo, el español. Y por si acaso, por si llega un indiano que no la tiene por lengua materna, buscamos una lengua que fuera software libre y que todos pudiéramos compartir sin jerarquizarnos en «nativos» y «no nativos». Descubrimos las lenguas sintéticas, las planificadas, los criollos… Tenemos abundancia de lenguas para quien se nos quiera unir. Estamos dispuestos a re-cablear el cerebro por disfrutar de un nuevo par. ¿Podemos elegir? Tal vez haríamos un dialecto del Esperanto, no tan dialectal como para ser un «fork», no tan canónico como para que alguien nos pensara fanáticos de una herramienta y perdiera la idea principal: la lengua es una herramienta, no una identidad.

IV

¿Qué quedó de los viejos monasterios? Las viñas, el reloj, los libros.

Nuestras viñas son nuestros productos, los que salen al mercado y los que no. Tal vez alguno ponga en marcha algún cambio inesperado. Una vez ahí fuera son lo que los demás hagan con ellos. Para eso son libres.

Nuestro «reloj» es «nuestra» ética del trabajo. En realidad no es hija nuestra sino de nuestra época, del hackerismo y del software libre. La cuidamos y la alimentamos. Pero tiene su propia vida más allá de nosotros.

¿Qué quedará de nosotros? Nuestra biblioteca. Lo que sepamos hacer con ella. Lo que sepan hacer con ella los que pasan por las Indias, lo que consigamos que se lleven. De ellos depende que se nos recuerde como una nueva Icaria o como un nuevo monasterio donde se cultivó cuanto cambió el mundo en una época de zozobra y descomposición.


Apéndice para ejecutivos

Las Indias es una comunidad igualitaria fundada hace quince años, que funciona como una comunidad de bienes bajo la forma de una cooperativa de trabajo. Su organización del trabajo intenta ser «des-alienante» exaltando la ética hacker del trabajo. Su composición y vocación es transnacional. Obtiene sus ingresos de la venta en el mercado de servicios de consultoría, análisis de información, y software (libre) a organizaciones. También produce apps, libros y otros productos.

«¿Qué quedará de nosotros?» recibió 3 desde que se publicó el jueves 28 de septiembre de 2017 dentro de la serie «» . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por las Indias.

Comentarios recibidos en este post y unidos a la discusión global de todos a través de la Matriz, nuestro espacio conversacional.

  1. jdolzmarco dice:

    El aprendizaje y el trabajo. La ética hacker, Zamenhoff, los kibbutz, Neal Stephenson, las files, los mitos, …Ha sido un placer seguiros los últimos 9 años. Empecé leyendo vuestros post y libros en Valencia y desde entonces pasé por un kibbutz (Mishmar Haemek), por Ramat Gan y ahora mismo en Lod. Aprendí hebreo y reaprendí inglés, me interesé por el esperanto y por el Go, aprendí mucho sobre judaismo y sobre historia. Llegué como español a Israel y ahora mismo tengo la doble nacionalidad. A finales de noviembre viajaré a Madrid a la presentación del doctorado de mi marido (Haketia), sería un placer poder conoceros así sea para tomar una cerveza. Un abrazo.

    Juanjo

  2. Ester dice:

    Amigos, enhorabuena por esos 15 años. Nosotros os seguimos ahora desde hace ya casi 7 años y, desde que nos conocimos personalmente en 2012 hemos crecido tanto con vosotros que ya no parecemos los mismos. Nos lo decía un amigo, aquella vez que fuimos al campeonato de go a Madrid y, hablando de uno de los libros de Stephenson y explicándole que ambas cosas las habíamos conocido por vosotros, nos dijo: “entonces, esta gente os ha cambiado la vida!” y nosotros pensábamos “si fuera sólo esas dos cosas lo que hemos aprendido… hasta nuestro trabajo no sería cómo es sin ellos!”
    Un abrazo fuerte para todos y vamos a pensar en el siguiente encuentro.

Deja un comentario

Si no tienes todavía usuario puedes crear uno, que te servirá para comentar en todos los blogs de la red indiana en la
página de registro de Matríz.

Grupo de Cooperativas de las Indias.
Visita el blog de las Indias. Sabemos que últimamente no publicamos demasiado pero seguimos alojando a la red de blogs y a otros blogs e iniciativas de amigos de nuestras cooperativas.