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Recuerdos de la escuela

Ayer pusieron en la 2 de Tve dentro del programa de los jueves de mi querido Gasset Dubois Bienvenidos a la casa de muñecas. No tengo nada que decir sobre la peli, sobre todo porque no llegué a ver ni la primera mitad, pero sí sobre lo que los 20 minutos que vi despertaron. Trata las desventuras de una niña americana de 11 años nada agraciada físicamente, con las gafas más feas del mundo, el peinado más desfavorecedor, la ropa más horrible y que para colmo es increíblemente torpe y repelente. Un primor. Como es de imaginar no tiene un solo amigo, en el colegio todo el mundo se mete con ella y encima sus padres sólo le prestan atención a la hora de castigarla por alguna de sus meteduras de pata. El caso es que ví esto en compañía de una amiga que fue mi compañera de clase desde los 5 años, desde mucho tiempo antes de que nos hiciéramos amigas, y ella se sintió de alguna manera identificada con la niña de la peli. Eso fue el detonante que hizo surgir un torrente de confusos recuerdos del despertar adolescente. Mi amiga era seguramene, una niña extraña, demasiado grande para su edad, muy blanca, rubia, muy alta, muy diferente. Se pasó un curso entero escondiéndose a la hora del recreo amenazada por el equivalente a las animadoras de los colegios americanos: las chicas populares, las guays, capitaneadas por su líder que era la más guapa y la más popular de todas, la que se había enrrollado con más chicos y era más temida que ninguna. Eran estupendas y muy crueles. Después de mucho tiempo de estar curada del descoloque producido (cuando somos niños) por la invasión de una estética (la americana) que no es la nuestra y comprender que no pasa nada porque aquí la mayoría no seamos rubios, ni tengamos casas con jardines verdes, ni tejados rojos a dos aguas, o colegios con taquillas, me parece que las relaciones sociales en las escuelas, sin embargo, no son tan diferentes, salvando las distancias. No tengo un recuerdo realmente malo de la infancia y la adolescencia, pero tampoco bueno. No me llevaba mal con la gente pero tampoco tenía amigos;en realidad tuve uno pero iba a su rollo, como supongo que hacía yo. No tuve necesidad de esconderme como mi amiga, pero también sufrí amenazas por parte de un grupo escindido de las populares que por alguna razón me odiaba. A veces resultaba absurdo, como cuando que me agarraron del cuello prometiendo que me darían una paliza si volvía a ir al colegio con bufanda. No era desgraciada pero tampoco fue divertido. No siento ninguna nostalgia ni volvería a esa época por nada del mundo. El recuerdo de mí misma es tan vago que le pregunté a mi amiga cómo me recordaba, “pues eras muy friki” me dijo. Le pregunté por qué pero no supo explicarse “no sé, no sé por qué, estabas siempre despistada, no te juntabas con nadie, eras rara… una friki, ya está”. No se lo dije, pero me lo tomé como un piropo.

«Recuerdos de la escuela» recibió 0 desde que se publicó el Viernes 21 de Enero de 2005 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por María Rodríguez.

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