LasIndias.blog

Conquistar el trabajo es reconquistar la vida

Grupo de Cooperativas de las Indias

videoblog

libros

Sharing economy, economía directa, producción p2p… ¡¡Qué lío!!

Si la «Sharing Economy» nos educa para vivir en una economía con espacios desmercados cada vez más amplios, lo que impulsa hacia un «más allá», hacia una forma nueva de producir y compartir es, a día de hoy, el continuo de prácticas que se abre entre la «economía directa» y el «modo de producción p2p».

Prácticas en las Indias

atfab_opendeskAntes de nada: este post es largo, pero merece la pena leerlo entero (aunque al final hay un resumen). Su objetivo es aclarar un poco el mapa de conceptos que poco a poco se va dibujando entre «sharing economy», economía directa y producción p2p, hacer balance de qué aporta cada uno y entender cuáles son los requisitos para que realmente aporten frente a la crisis.

Desde el arranque de la crisis la preocupación por la pequeña industria está en las conversaciones por lo que representaba y aun representa en términos de riqueza y empleo. Hace unos años Natalia defendía en este blog que ya era hora de salir del fabbing como prototipado, que teníamos la oportunidad y la necesidad de incorporar herramientas y recursos del modo de producción p2p a las PYMEs industriales como forma de enfrentar la crisis. ¿Por qué? Pura y simplemente porque la perspectiva del modo de producción p2p ofrecía un horizonte de productividades mayores a menores escalas. Por eso representa ya un modo alternativo de producir en sectores como el software libre, por eso es el futuro, aunque todavía esté verde, en el sector industrial.

Consciente sin embargo de esa contradicción entre la urgencia de la crisis que se venía y lo verde de las herramientas p2p «puras», la Garum Fundatio invitó a Montevideo en 2011 a John Robb. El objetivo fue impulsar el debate sobre eso que acabaría llamándose «Economía directa».

Definimos entonces la economía directa como una serie de metodologías de producción basadas en la unión de sistemas alternativos de financiación (como el crowd sourcing o la venta por adelantado), la globalización de los pequeños (produciendo a bajo coste en grandes instalaciones de cualquier lugar del mundo) y la potencialidad para ganar alcance en la comercialización a través de Internet. Un cocktail cuyo resultado eran productividades sorprendentes en organizaciones de pequeña escala.

Un giro que perdía significados importantes

Cuaderno de la Ruta ArtesanaPero más allá de esta idea luminosa, John, preocupado por la descomposición de la clase media americana, comenzó a primar la resiliencia más básica en sus propuestas, incorporando elementos de baja productividad pero útiles para generar cash e ingresos en casos de destrucción total del mercado. Cosas como poner una granja de pollos en el patio o utilizar las plataformas de «sharing economy» para convertir habitaciones, coche, etc. en fuentes de pequeños ingresos.

Fue desde esta segunda lectura de John que nuestros amigos de ARssa! y SomosReding incorporaron el concepto de Economía directa a su conceptualización de la «Ruta de emprendedoras artesanas»: microemprendedoras que realizan artesanías y manualidades como forma de obtener ingresos complementarios. La producción doméstica tomaba la primera línea.

La verdad es que nunca nos sentimos cómodos con esa idea. En otro post, Nat insistía sobre la capacidad de innovación como clave del modelo más allá de las pequeñas herramientas para reforzar la resiliencia o utilizar más racionalmente los recursos. El miedo a una pérdida de significado de ese tesoro conceptual que es la Economía directa estaba bien presente.

El encuentro con la «sharing economy»

JUAN URRUTIA.-GIJON9.10.2014FOTO DE P. CITOULADurante el encuentro en Gijón de la Anĉovoligo, el mismo título «más allá de la Sharing Economy», apuntaba a definir mejor la relación entre ambos mundos.

Algo a lo que sirvieron especialmente las intervenciones de Juan Urrutia: la economía directa -que cuando se une a la devolución se convierte en la antesala del modo de producción p2p- aparece como motor de la disipación de rentas y esta como impulsora de nuevos espacios basados en la lógica de la abundancia. La «sharing economy», protagonista del momento actual, se rescataba como práctica social que servía fundamentalmente al cambio cultural, pero generaba transformación social cuando, a través de los sistemas de financiación colaborativa (crowd sourcing) servía de motor a la economía directa.

¡¡Es la sidra!!

gijondesidra-votacionesPero la clave estaba en la vuelta a la definición original de Economía directa como forma de producción industrial de pequeña escala y alta productividad. Claro, que para darnos cuenta tuvimos que salir a la calle y encontrarnos con… la sidra.

Durante los días del encuentro se celebraba el «Gijón de sidra 2014», verdadera puesta de largo de las producciones del año que viene acompañada de rutas por sidrerías de toda la ciudad. En la puerta de cada una de ellas, un cartel informaba de la marca de sidra que podías probar, su localización, el año de fundación y su volumen de producción. Las producciones, de más de medio millón de litros en muchos casos (más de 650.000 litros por ejemplo para Viuda de Palacios, en la foto), eran sorprendentes si las comparamos con el mundo de la cerveza natural o el vino artesano. Más aun si tenemos en cuenta que en el evento tomaban parte más de cuarenta llagares!!!

viuda de palacioNuestros invitados internacionales estaban sorprendidos y fascinados por la vivacidad de una industria de pequeña escala y un mercado local así, enraizado en la cultura local, con tantos productores consolidados y tanta diversidad. «La diversidad es el resultado y el reclamo» les decíamos, pero «la clave está en la productividad».

Incidir en la diversidad de la industria de la sidra es importante, porque la diversidad cultural tiene que ver con la capacidad para producir diversidad entre productos y dentro de cada producto. No habría verdadera cultura de sidra si hubiera una o dos empresas nada más o si fuera un producto muy estandarizado, casi indistinguible entre llagares.

Chorizo_RiojanoHace poco una amiga que trabajaba en un centro público de I+D nos contaba como, para «salvar» la producción artesana de embutidos de una región española, estaban creando, como paso previo a una marca, un estándar de sabor, tamaño y composición. Sin estandarizar, ganar alcance resultaba contraproducente porque cada productor individual no producía lo suficiente como para satisfacer siquiera a una cadena de distribución media. Y es que, al contrario de lo que suele aducirse, con bajas productividades la diversidad se hace imposible. La diversidad, como muestra la sidra, es producto de la industria de pequeña escala, pero esta solo puede salir de lo estrictamente local, vender en mercados mayores y generar riqueza de verdad, si obtiene alcance, y eso solo es posible siendo capaz de producir para nuevas demandas y por tanto incrementar su producción, sin aumentar sustancialmente su escala. Exactamente igual que muchos ejemplos del mercado electrónico que usamos en nuestras presentaciones.

etsyEsto es así incluso en sectores como la artesanía. En el mundo que habla español es corriente confundir las manualidades con la artesanía, la pequeñísima escala del productor individual que tiene producciones ínfimas en volumen. Pero basta echar un ojo al que es hoy el mayor mercado de artesanos del mundo, Etsy, que medió el año pasado 1200 millones de dólares en ventas, para darse cuenta de que el tipo de artesano que triunfa en este siglo es el que sin renunciar a la individualidad de su trabajo, incorpora herramientas de producción sofisticadas que le permiten buenas productividades. Plataformas de alcance, como la propia Etsy, no les valdrían de mucho si solo pudieran atender a unos pocos clientes.

Lo que hemos aprendido

asidrasUniéndolo todo, lo más importante que hemos aprendido hasta ahora en esta larga discusión, es que si la «Sharing Economy» nos educa para vivir en una economía con espacios desmercados cada vez más amplios, el desarrollo de la productividad a pequeña escala, implícito en el modelo de la disipación de rentas, es la clave que destapona la falsa alternativa entre la homogeneización en producto que nos empobrece culturalmente y la búsqueda de la escala por la escala y sus rentas que nos empobrece socialmente y nos resta verdadera resiliencia y capacidad de innovación.

Por eso lo que impulsa hacia un «más allá», hacia una forma nueva de producir y compartir es, a día de hoy, el continuo entre la economía directa de alta productividad y alcance que vemos florecer en los muchos KickStarter de la red y el modo de producción p2p ya consolidado en mundos como el del software y cada vez más cerca de la PYME gracias al creciente procomún en diseño industrial y a la impresión 3D.

Resumen

  • La nueva economía se está construyendo desde la «sharing economy»
    • en tanto que cambio cultural que reinterpreta los servicios públicos y
    • en tanto que sistema de financiación industrial para proyectos de desarrollo del comunal productivo y de la economía directa
  • Pero sobre todo, la clave que hace posible cambios sostenibles en las relaciones económicas está en el incremento de la productividad y eso está ocurriendo desde

«Sharing economy, economía directa, producción p2p… ¡¡Qué lío!!» recibió 13 desde que se publicó el Viernes 17 de Octubre de 2014 dentro de la serie «» . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por David de Ugarte.

Deja un comentario

Si no tienes todavía usuario puedes crear uno, que te servirá para comentar en todos nuestros blogs en la
página de registro de Matríz.