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Starbucks contra Jesusland

La distribución del voto en las últimas elecciones presidenciales norteamericanas ha mostrado interesantísimos paralelismos con los movimientos del 13M. América está dividida, pero no tanto entre derechas e izquierdas como entre Starbucks y Jesusland.

Los fatídicos cuatro días de marzo mostraron como España estaba dividida no tanto entre COPE y SER como entre dos culturas de la comunicación y la socialización diferentes: por un lado la de la ciudad mediterránea, el boca a boca y el paseo, la España que, Internet y SMS mediante, renació el 13M como nación red; por otro la del adosado, la radio y el coche, la que áun cree a pies juntillas lo que le dicen los medios, incluso si les cuentan las más absurdas teorías de la conspiración.

EEUU de Canada y JesuslandEn Estados Unidos son muchos los que han visto una cierta coherencia en el mapa electoral resultante de las presidenciales. Con cierta sorna, la red se ha poblado de toda una serie de mapas, como el de la derecha, que trataban de representar gráficamente a “las dos américas”, que cada vez más sordas, se enfrentaban. Sin embargo, como casi siempre, la realidad es mucho más diversa y Jesusland existe hasta en California. Igualmente, basta mirar los resultados condado por condado para darse cuenta de que, incluso en las zonas más republicanas hay bolsas de voto demócrata geográficamente muy concentradas. Un fenómeno que está en la base del gerrymandering, el redibujo de las fronteras de distrito para disolver las bolsas de voto del contrario.

Pero a pesar de las trampas legales, el mapa real de voto es grumoso. Y no hace falta ser un maestro de las regresiones para transparentar sobre la distribución de sufragios otro mapa, el de los Starbucks con puntos de acceso Wifi. Sorprendentemente, los “hotspots” de acceso a Internet aumentan la probabilidad de voto demócrata. ¿Por qué? ¿Un misterioso elemento en las ondas?.

Starbucks contra Jesusland

Para entender el fenómeno hay que partir de que los Starbucks en Estados Unidos son otra cosa que lo que representan en la mirada española: ese sitio para “guiris” en los que destrozan buen café siviéndolo en vasos de papel y no te dejan fumar. En EEUU los Starbucks son un centro de vida comunitaria, donde la gente se encuentra, se hacen cosas y tiene lugar buena parte de la vida asociativa local, desde competiciones de Triatlon a encuentros de padres de alumnos.

Para dar el paso a entender las condiciones para la rebeldía electoral bastan unas nociones de Teoría de Redes. Como explicaba Juan Urrutia en su libro electrónico “Aburrimiento, rebeldía y ciberturbas“:

El umbral de rebeldía propio de cada individuo es el número mínimo de individuos (contando él mismo) que son necesarios para que ese individuo se rebele cambiando su pauta de conducta. Cada individuo, por otro lado, conoce su umbral de rebeldía y el de aquellos otros individuos, sus vecinos, que están directamente conectados a él en la red.

Así la rebeldía exige, si queremos garantías de que brote, el conocimiento común de los umbrales de rebeldía. Es decir, para que la gente esté dispuesta a modificar sus pautas de comportamiento -de software privativo a software libre, de los Joselito a los Ramones o de los republicanos a los demócratas- no basta con que desee el cambio, tiene que saber que su entorno, su red social, cambiará con él. Por eso, cuando el umbral de rebeldía es bajo -cuando se produce un cierto hartazgo social- el cambio se hace tanto más probable cuanto más densa sea la estructura de red, cuanto más interconectada y relacionada esté la comunidad. Y eso es exactamente lo que ha pasado en Estados Unidos: el hartazgo de los desastres neocons, del déficit y los problemas económicos, de la pérdida de libertades civiles y de la omnipresencia de una guerra sin fin, han sido suficientes para extenderse y manifestarse como rebeldía allí donde la red social era más densa, pero no donde la gente tiene menos vida comunitaria o esta se reduce al sermón dominical. Así que podríamos leer los resultados diciendo que Kerry convence en la América de Starbucks pero Bush aún no ha agotado la paciencia de Jesusland.

El 13M y Kerry

¿Qué faltó en EEUU que no faltó en España para que el cambio se produjera? Un 13M, una ciberturba, que manifestara el descontento y aumentara el conocimiento social del hartazgo acumulado, rompiendo la frontera entre las dos américas y dando a los descontentos de Jesusland la certeza de que sus deseos de cambio no estaban aislados, dijera lo que dijera la Fox. A los neocons, como a los yihadistas, se les derrota ampliando la red, creando lazos y cohesión social. Si en el 2008 la América red quiere cerrar definitivamente la etapa neocon puede hacer dos cosas: confiar en que los destrozos bushitas bajen el umbral de rebeldía hasta hacer la rebelión inevitable, o crear redes, abrir centros para el debate, poner puntos de acceso wifi e invitar a un café, aunque sea en vaso de papel, a todos los “New born christian” que conozcan.

«Starbucks contra Jesusland» recibió 1 desde que se publicó el Viernes 5 de Noviembre de 2004 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por David de Ugarte.

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