LasIndias.blog

Conquistar el trabajo es reconquistar la vida

Grupo de Cooperativas de las Indias

videoblog

libros

¿Sueñan las ecoaldeas con ovejas eléctricas?

El ideal bucólico está en tener la prosperidad suficiente para mantener entornos rurales con los estándares de modernidad y bienestar de una ciudad media de la Unión Europea. Y para conseguir eso, se necesita una economía en crecimiento que garantice asistencia médica, comunicaciones e infraestructuras de saneamiento. Abrazar la naturaleza no solo no va en contra del crecimiento, sino que lo necesita para ser viable.

Prácticas en las Indias

Green villageFrançois Sautereau es un funcionario francés que se convirtió en un popular escritor de literatura infantil y juvenil. Cosechó su primer éxito con un libro que editó en España SM en su colección El barco de vapor, titulado Un agujero en la alambrada (1977), que hace años inspiró el título de mi primer blog en Blogspot. Lo leí varias veces cuando era pequeña y su historia fue años después rescatada con mejor enfoque para The Village, sin duda la mejor película de M. Night Shyamalan.

El libro empieza en un pequeño pueblo rodeado de bosques que vive de la agricultura y la ganadería a pequeña escala. Desde el principio hay algo que te no encaja en la historia, aunque seas un niño, y es que a pesar de la inexistente mecanización de la producción no parece faltarles nada, viven en abundancia, con una economía próspera, aunque limitada y aburrida, muy aburrida.

Un agujero en la alambradaLa única diversión para los niños del pueblo es jugar a cruzar la «línea prohibida» sin que les pillen, una línea roja en los lindes del bosque que está terminantemente prohibido cruzar y que mata a los niños (y al lector) de curiosidad. Como podéis imaginar, dos intrépidos hermanos (huérfanos, para más señas) consiguen cruzar y tras el bosque descubren una alambrada de cuatro metros. Con ayuda de un pastor consiguen pasar al otro lado a través de una puerta o «agujero» en la alambrada.

Al otro lado, aparte de reunirse con su madre (que resultó estar sana como una manzana) descubren que su pueblo es una reserva «natural», protegida del «mundo real» por la valla, un futuro urbano distópico de grandes ciudades, edificios high tech, gente que viste monos iguales de distinto color según su clase social, y comida consistente en preparados instantáneos en forma de papilla.

Como os podéis imaginar, le bonheur est dans le pré (literalmente «la felicidad está en el praó») y el autor plantea una disyuntiva irreal para defender el estatismo rural disfrazado de defensa de la naturaleza. Digo que es irreal porque las opciones son a) una super urbe homogeinizadora en la que es imposible obtener comida de verdad, y b) una ecoaldea de la que no se puede salir, aunque te estés muriendo y necesites atención médica profesional. En el mismo libro los acontecimientos se desencadenan porque los jóvenes agonizan de aburrimiento, ya que no hay absolutamente nada que hacer a parte de ver crecer las lechugas y tirarles piedras a las vacas. Y el aburrimiento unido al aislamiento es muy malo para la juventud, acabará fabricando aguardiente tóxico y armando grescas en el bar a la menor ocasión.

the-villageCual fue mi sorpresa al llegar al final del libro y leer que todos acaban de vuelta en la eco-aldea, con lo chula que parecía aquella ciudad tan moderna quitando los detalles menos creíbles de la ropa y la comida, algo a lo que nadie en su sano juicio renunciaría jamás en favor de una papilla. No era capaz de entender por qué alguien habría escrito una aventura maravillosa con un misterioso secreto oculto para, después de resolverlo, tirarlo a la basura y volver al siglo XVIII.

Supongo que mi opinión se ve afectada por mi fascinación ante la diversidad, la libertad y el abanico de opciones de una ciudad, la incomodidad que siento estando cerca de una vaca, mis manías con las concentraciones de insectos y los perjudiciales efectos para la salud que provoca cultivar campos de cebollas de sol a sol sin ayuda de la tecnología… todo lo que rodea a ser pobre, porque el campo, cuando éramos pequeños, era pobre. La sofisticación de los hospitales urbanos también es una cosa tradicionalmente muy apreciada en mi familia, que perdió a varios de sus miembros en los años 60 por enfermedades tratables en otros lugares más evolucionados.

sheep hobbitLas concentraciones urbanas, por supuesto, no son sinónimo de progreso. América está llena de ciudades demasiado grandes con enormes bolsas de pobreza y muchas deficiencias, donde por muy bien que vayan las cosas es imposible atender adecuadamente a toda la población. Pero de nuevo, hay que huir de los extremos y abrazar la globalización del progreso. A pesar del aumento de la población y el crecimiento de las grandes urbes, el campo sigue existiendo y ahí seguirá por lo siglos de los siglos.

Justamente el equilibrio está en tener la prosperidad suficiente para mantener entornos rurales con los estándares de modernidad y bienestar de una ciudad media de la Unión Europea. Y para conseguir eso, se necesita una economía en crecimiento que garantice asistencia médica, comunicaciones e infraestructuras de saneamiento. Abrazar la naturaleza no solo no va en contra del crecimiento, sino que lo necesita para ser viable.

The VillageAños después, me asusta darme cuenta de que Sautereau defendía las bondades de encerrarse en un espacio completamente aislado del exterior para defender un estilo de vida que él creía en vías de extinción. Como ocurre en la película de Night Shyamalan, los adultos están allí voluntariamente, pero los niños y jóvenes son obligados a vivir en una cárcel de cero emisiones sin Internet y nunca son informados de la realidad del exterior para evitar, incluso tras su mayoría de edad, que sean tentados por el deseo de marcharse. Hoy, que el parricidio está en boca de todos, se me ocurre un spin off de lo más trágico.

«¿Sueñan las ecoaldeas con ovejas eléctricas?» recibió 5 desde que se publicó el Miércoles 18 de Junio de 2014 dentro de la serie «» . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por María Rodríguez.

Deja un comentario

Si no tienes todavía usuario puedes crear uno, que te servirá para comentar en todos nuestros blogs en la
página de registro de Matríz.

Diseño y programación por el Grupo Cooperativo de las Indias. Visita el blog de las Indias y suscríbete al videoblog.