LasIndias.blog

Conquistar el trabajo es reconquistar la vida

Grupo de Cooperativas de las Indias

videoblog

libros

Sueño

Anoche, de forma muy responsable, me acosté prontito pues hoy me esperaba un día duro lleno de trabajo, proyectos y viajes por la ciudad, hospital incluído. Pero no mucho después me desperté, de nuevo con esa caída al vacío del estómago, esa angustia que parece viajar por las venas, el remolino que hace moverse las cosas dentro del cuerpo y no fuera. Es decir, noche movidita. La verdad es que después de caer rendida en la cama como si hubieran utilizado mi cuerpo de probeta, me levanté más bien por inercia a la hora de siempre, pero lavándome la cara me percaté de que a pesar de la tregua pactada en mi estómago, las piernas me temblaban un poco, levantaba el cepillo de dientes con dificultad y no me convenía comer ni beber nada, por lo que no podía esperar energía extra por esa vía. Así que decidí guardar los sacrificios para una buena causa y me volví a la cama. Estuvo muy bien porque recibí un nuevo mensaje en sueños: yo salía de mi casa con mi perrita (que normalmente vive con mis padres), Beki, a la que yo llamo Lupe, y cruzando la calle nos adentrábamos en un parque con restos de una gran nevada, aunque fuera del parque todo estaba seco. El parque estaba lleno de focas y leones marinos, se movían por todas partes, arrastrándose y metiéndose en las fuentes por turnos. De pronto comenzaron a aparecer pingüinos, miles y miles de ellos. Uno que parecía el jefe, se acercó y me habló. No sé lo que me dijo, pero después de la conversación había comprendido que el parque nevado era una especie de nave, que lo que los pingüinos estaban haciendo era separarla de la superficie terrestre con sofisticadas máquinas para que quedara libre en una inminente y salvaje inundación. También comprendí que mi Lupe era en realidad un animal eléctrico. Pese a lo dramático de la situación, yo me sentía feliz y llena de esperanza, y lo recibía con toda naturalidad, como pasa tantas veces en los sueños. En cuanto a lo de Lupe, sinceramente no me extrañó demasiado, siempre fue una perra muy rara.

«Sueño» recibió 0 desde que se publicó el Miércoles 2 de Marzo de 2005 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por María Rodríguez.

Si no tienes todavía usuario puedes crear uno, que te servirá para comentar en todos los blogs de la red indiana en la
página de registro de Matríz.