LasIndias.blog

Conquistar el trabajo es reconquistar la vida

Grupo de Cooperativas de las Indias

videoblog

libros

¿Te aburres?

Aunque una sociedad aburrida sea algo que a priori nadie desearía, sus miembros mantienen esa situación de hastío mientras no haya un número suficiente de rebeldes que reduzca el riesgo de la mutación individual. Cuando llegamos a la edad adulta, nuestro amor por la seguridad y la estabilidad nos hace preferir una sociedad aburrida aunque seamos conscientes de la necesidad de cambio.

Boredom¿Quién no ha oído a un niño pronunciar quejicosamente la frase «me aburro»? Parece ser más común de lo que debería y puede producir en el adulto que lo escucha sentimientos contradictorios hacia sus propios hijos. Las mejores respuestas, aquellas que dejan a los pequeños sin habla ni opción para seguir otro camino que no sea retirarse con su aburrimiento a otra parte.

¿Por qué se aburren los niños? Yo no tengo recuerdos, pero me imagino que por lo general, los niños se aburren (o dicen que se aburren) cuando sienten una total ausencia de objetivos y propósito… o simplemente cuando sienten que han dejado de ser el centro de atención.

Diría que tiene que ser una situación de lo más extraña para un niño que normalmente no da abasto con la cantidad de novedades que ofrece el mundo a su alrededor y cuya vida es fácil: dormir, comer, bañarse, colorear, jugar, meterse debajo de la mesa y hablar con amigos reales o imaginarios. ¿Qué ocurre en esos agujeros espacio-temporales dentro de una rutina casi animal para que sientan «que se aburren»? ¿por qué de pronto unos seres especializados en entretenerse con un ladrillo demandan exasperados una solución ocupacional inmediata?girl_playing_doctor

Según Todo Papás, la razón es justamente que hoy los niños tienen una vida demasiado ocupada (o demasiado pautada) debido a la cantidad de actividades extraescolares y programas que inundan su agenda. Esto produce que pierdan por falta de uso su habilidad natural para entretenerse con su propia sombra y cuando se acaban las actividades (en verano, por ejemplo) llega el aburrimiento. La solución que estos expertos ofrecen es que los niños tengan algo de tiempo libre todos los días para no perder músculo creativo.

Y ahora pregunto ¿cuándo y por qué se aburre un adulto? Hay muchas respuestas obvias: cuando se ve obligado a escuchar un discurso de, pongamos por caso, el Consejero de Industria, cuando tiene que soportar una interminable discusión sobre un tema que no le interesa, cuando se ve atrapado de noche en un autobús sin libro ni ordenador o cuando tiene que leer uno de esos textos que te hacen sangrar los ojos.

Esto es de lo más corriente. Un adulto se aburre, pues, cuando tiene que ocupar parte de su tiempo en algo que no le estimula intelectualmente, cuando no le ve sentido para su vida a lo que está ocurriendo, lo que en casos extremos puede llegar a producir impulsos suicidas y todo tipo de fantasías de muerte y destrucción. Hay otros que tienen más suerte y simplemente se duermen.

Pero, ¿qué pasa cuando la sociedad se aburre? Pues que nos encontramos con otro tipo de aburrimiento y la cosa se empieza a poner interesante porque:

elefante en equlibrio

Una sociedad, cuyos miembros individuales siguen pautas que conforman un equilibrio, será una sociedad aburrida que genera el aburrimiento en sus miembros. Y esto es así porque en un equilibrio no hay sorpresas en los comportamientos individuales (ni en el mío ni en el de los demás) que han sido como son durante un largo periodo de tiempo debido a que nadie quiere desviarse unilateralmente de una situación que en cada caso es la mejor para él dado lo que hacen lo demás. Sin embargo sabemos muy bien que ese equilibrio de Nash puede ser subóptimo de forma que si todos se pusieran de acuerdo de forma coordinada en cambiar de pauta de conducta, la sociedad que estamos considerando podría alcanzar un equilibrio superior en el que todos mejorarían pero que no se llega a alcanzar porque nadie está dispuesto a dar el primer paso debido a que, si los demás no le siguen, quizá acabe peor de lo que está ahora a pesar del aburrimiento presente. Es tentador conjeturar que el aburrimiento sería ese estado del alma correspondiente a ese comportamiento individual de equilibrio, previsible por parte de todos respecto a todos y que, sin embargo, contiene el germen de una posible mejora.

Es decir, aunque una sociedad aburrida sea algo que a priori nadie desearía, sus miembros mantienen esa situación de hastío mientras no haya un número suficiente de rebeldes que reduzca el riesgo de la mutación individual. Podríamos afirmar entonces que cuando llegamos a la edad adulta, nuestro amor por la seguridad y la estabilidad nos hace preferir una sociedad aburrida aunque seamos conscientes de la necesidad de cambio.

Creative_WallpaperEl texto de Juan Urrutia continúa explicando, entre otras cosas, como para un aburrimiento gravemente irritante y con umbrales de rebeldía bajos «es tanto más fácil que la llama revolucionaria prenda cuanto más fuertes sean las relaciones entre los agentes que están en red» (y viceversa).

Antes de eso, el mismo texto habla de las ya casi olvidadas ciberturbas, fenómenos que se pusieron de moda en los primeros años 2000 y que consistían en la coordinación a través de Internet de un grupo de personas (entre 100 y 300 normalmente) que se juntan en un lugar determinado para hacer algo a la vez (aplaudir, decir, gritar o preguntar algo a la vez…).

Esas primeras ciberturbas «mediáticas» nunca pretendieron tener una motivación seria, ni hacer ninguna protesta o demanda a institución alguna (a diferencia de lo que ocurrió en las cirberturbas del 13M de 2004 o en Africa). En aquellos primeros años se organizaron porque se podía, porque era posible juntarse y coordinarse de manera rápida y efectiva a través de Internet. Eran, en todo caso, una amenaza amable de lo que podía venir.

Han pasado más de 10 años, llevamos 7 de crisis económica y sin embargo el tedio parece estar ganando la partida. Nada cambia, no hay agentes mutantes, no hay posibilidad de rebelión por mucha sentada que haya. En lugar de ciberturbas, la moda viral más reciente son los llamados «desafíos» protagonizados por adolescentes que se graban con el móvil poniendo en peligro su vida o su salud (prendiéndose fuego, saltando a una piscina desde el balcón, etc.) para a continuación subirlo a YouTube y Facebook uniéndose al #fire challenge o al que toque.

cellphoneLos adolescentes siempre tuvieron (y siempre tendrán) una naturaleza suicida, pero no deja de ser curioso que los fenómenos virales en Internet se hayan vuelto individualistas y violentos contra uno mismo o contra otros (otra moda, esta vez deleznable).

Me pregunto si estos adolescentes que buscan sus 3 minutos de gloria prendiéndose fuego o que encuentran placer en hacer daño a los demás mientras lo graban, lo hacen porque se aburren, si ya de pequeños eran de esos niños que perdieron su capacidad de encontrar sentido en lo que les ofrecía su propia cabeza.

Al parecer, estamos en un momento en el que la configuración de las redes y los umbrales de rebeldía, la pérdida de valores y el exceso de agenda marcada desde fuera destruyen la imaginación, nos hacen sentir más solos e imposibilitan por completo la rebelión.

Y no, esto no tiene nada que ver con lo que puede ocurrir las próximas elecciones, porque de nuevo responde a una agenda marcada desde fuera, que no fomenta el tiempo libre, anula la imaginación y solo provoca que la gente se aburra aún más y pida a gritos una nueva actividad extraescolar.

La noche y la rebeldía siempre vuelven2

«¿Te aburres?» recibió 8 desde que se publicó el jueves 13 de noviembre de 2014 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por María Rodríguez.

Deja un comentario

Si no tienes todavía usuario puedes crear uno, que te servirá para comentar en todos los blogs de la red indiana en la
página de registro de Matríz.

Grupo de Cooperativas de las Indias.
Visita el blog de las Indias. Sabemos que últimamente no publicamos demasiado pero seguimos alojando a la red de blogs y a otros blogs e iniciativas de amigos de nuestras cooperativas.