LasIndias.blog

Conquistar el trabajo es reconquistar la vida

Grupo de Cooperativas de las Indias

videoblog

libros

Terror en el supermercado

Salgo a comprar pan desde la Panadería (jeje) a las dos y pico, cuando la panadería de la plaza ya está cerrada. Así que la mejor opción es el Mini Precio, nuestro super preferido del barrio.

Cuando llego me dicen que el pan sale en 5 minutos. Ahí me explico el grupito de jubilados nerviosos agolpados entre la caja y la entrada.

Aprovecho mientras sale el pan para coger unos ajos, tomates y fruta. Cuando termino me acerco tranquilamente a la caja (donde solo hay dos personas) y en ese momento… sale el pan, que los encargados suelen colocar frente a la caja en la que yo esperaba.

La pobre mujer que traía la cesta del pan vio su vida entera en un segundo cuando un montón de señores mayores (señoras sobre todo) se abalanzaron sobre el pan como si en unos 30 segundos se fuera a acabar el mundo.

La chica que estaba delante de mi en la caja y yo, mirábamos estupefactas. Ella, prudentemente, se acercó y consiguió coger una barra de pan, que abrazó como si fuera un hijo recién nacido, para a continuación volver corriendo a su puesto, no por miedo a perderlo, sino aterrada ante aquella horda de ancianos sedientos de gluten, que no paraban de sacar barras de pan de la cesta de un modo ciertamente violento.

Me di cuenta de que más me valía hacer lo propio si no quería quedarme sin aquello a por lo que había salido al Sol del mediodía.

Entonces veo que un par de ancianas comienzan a agarrar la barras de cuatro en cuatro y de cinco en cinco!!! Y lo que veo pasar ante mis ojos es ese estupendo queso al romero… sin pan para acompañarlo.

Así que me inclino cual gimnasta, haciendo equilibrio con una pierna y alargando el brazo para, con las puntas de los dedos y a punto de caer, alcanzar el borde del papel de la última barra, arrebatándolo de milagro de las garras de las ancianas. Por los pelos.

A todo esto, en mi ejercicio gimnástico de supervivencia urbana, le di un con el pie a la chica que me precedía en la caja, que me disculpó comprensiva diciendo «chica, no te preocupes, si es que venir aquí es cada vez más un deporte de riesgo».

Me alegra saber que nuestro nivel de estres no alcanza ni de lejos, a la media de esta ciudad ansiosa.

«Terror en el supermercado» recibió 0 desde que se publicó el Sábado 17 de Septiembre de 2011 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por María Rodríguez.

Si no tienes todavía usuario puedes crear uno, que te servirá para comentar en todos los blogs de la red indiana en la
página de registro de Matríz.