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The Big Short

¿Por qué «The big short» es la mejor película sobre la crisis?

El libro nos lo recomendó Juan y la película Tyler Cowen… y llevaban razón. «The Big Short» es, sin ninguna duda, la mejor película que se ha hecho sobre la «Gran Recesión». Mejor que ningún documental y con más ritmo que ninguna dramatización. Grandes actores, guión impresionante, cero moralina, mucho enfado, algo de sarcasmo y sobre todo con buena teoría económica detrás. Básicamente: la película que no te puedes perder.

big shortY ahora algunos detalles: el primero, se ve la crisis de las escalas en todo su esplendor y en todo lo que supone. En primer lugar en la idea misma de los agregados: las masas de capital son demasiado grandes en relación a los negocios reales como para que nadie se fije en la realidad de las inversiones. En segundo lugar cómo su escala permite a los grandes bancos evitar la disipación de rentas que se da en todo mercado de verdad, cuando todos los indicadores dicen ya que los CDOs son papel mojado, su precio se mantiene artificialmente (una renta) y salvan sus balances cargando el muerto de los activos tóxicos a sus propios clientes. Los personajes de la película, que han apostado contra el mercado, llaman a eso fraude. Pero fraude es solo si va contra la ley, el término económico es renta, y en este caso no fue una renta menor. Es más, como todos sabemos, las rentas por tamaño no quedaron ahí, el miedo a un fallo sistémico llevó al congreso de EEUU a inyectar masivamente con dinero de impuestos a los mismos bancos que habían manipulado los precios y que gracias a su connivencia con los reguladores y las agencias de riesgo, habían creado la burbuja de la vivienda.

La película incluso tiene un momento para mostrarnos las rentas personales. Cuando el «gestor de CDOs» habla con el protagonista en las Vegas, es obvio que su figura es una estafa para los clientes de Merryl Linch y que no les va a alertar de ningún peligro en su inversión. Ni siquiera sabe verla. El protagonista se enfada y el gestor le reta: «¿quieres saber en cuánto me valora el mercado?». Pero es obvio que no es el mercado lo que justifica su salario… sino la generosidad del banco que le utiliza para guardar las apariencias. El mito de que las finanzas es un sector extremadamente competitivo donde los altos salarios y bonos están relacionados directamente con la presunta capacidad de los gestores brillantes para generar valor, se cae en un segundo… corroborando la experiencia de cualquiera que se haya movido entre hedge funds y banqueros de inversión. El sector entero de la banca privada es una gran bolsa de rentas que nace de lo mismo que produjo la crisis: la sobre-escala del capital… que por cierto queda una y otra vez explicada en su compleja anatomía de CDOs sintéticos y seguros sobre impagos que movían veinte veces el valor de lo asegurado, rodeando una bomba de tiempo de miles de bidones de gasolina.

actores big shortFinalmente decir que esta película es tan claramente anti-capitalista -por llamar de algún modo a la impunidad del sistema financiero para manipular precios- como vigorosamente pro-mercado. De hecho, lo más terrible de lo que describe es que el que solo unos pocos -los protagonistas- apostaran contra la burbuja demuestra no la «estupidez» ni la «irracionalidad» generalizada de los agentes, sino hasta qué punto todos daban por hecha la manipulación de los mercados por los bancos.

La macroescala de los agentes financieros hace que los famosos «mercados», los mercados financieros, no sean hoy en absoluto mercados. En los mercados de verdad, en lo que los economistas llamamos mercado, ningún agente o coalición limitada de agentes puede modificar los precios. Aquí los modifica rutinariamente un pull de grandes bancos y sus ramificaciones. Wall Street y la City a las finales son una red de poco más de 40.000 personas con intereses propios con unas palancas fabulosas en sus manos y práctica impunidad para su uso torticero. El resto de los agentes les siguen porque saben que esos bancos y sus redes se saldrán con la suya, no porque sean «irracionales». Los protagonistas no apostaban en realidad contra el mercado, apostaban a la existencia de un mercado limpio, por eso eran unos «freaks».

Si el mercado hubiera sido un mercado de verdad, muchos otros hubieran apostado en contra de las CDOs mucho antes… y la burbuja se hubiera corregido en sus primeras fases. En la película se ve muy bien como la información estaba ahí -mucho más accesible por cualquiera que en España o Francia, por cierto- pero nadie quería verla. ¿Por qué? Por la expectativa -relativamente sensata- de que los bancos seguirán las reglas de un mercado que diseñaban ellos mismos a su medida y se saldrían siempre con la suya.

La moraleja es que mientras su sobre-escala se lo permita, seguirán cumpliendo las reglas del mercado precisamente porque pueden manipularlo, clamando por ayuda pública ante un «error de mercado» cuando las consecuencias de sus trampas se hagan insostenibles.

¿Un gobierno quiere evitar una nueva crisis financiera? Que fortalezca el mercado contra los agentes sobre-escalados, que les quite poder para manipularlo enfrentando la sobre-escala y sus rentas. Algo que en su día ya hizo el Tribunal Supremo de EEUU contra el monopolio de telecomunicaciones que era la ATT. ¿Cómo? Obligando a la división real del negocio y reduciendo la escala a la fuerza.

«The Big Short» recibió 1 desde que se publicó el Domingo 17 de Enero de 2016 dentro de la serie «» . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por David de Ugarte.

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