LasIndias.blog

Conquistar el trabajo es reconquistar la vida

Grupo de Cooperativas de las Indias

videoblog

libros

Topos de ladrillo rojo

La lucha de clases, al fin, la ganan los topos, pero no para hacer mundos como los que imaginaron Marx o Philby, sino imitaciones más asequibles y amplias, góticos de ladrillo rojo.

Uni de ladrillo rojoEstoy leyéndome El topo de Le Carré, que hace poco cayó por la Biliblioteca y al mismo tiempo viendo la miniserie que le dedicó, hace años, la BBC.

Es todo un contraste. El libro elimina sin ambajes buena parte del argumento en su traducción al español. La serie, con unos excelentes actores que, jugando con los acentos, te muestran con la primera línea de diálogo quién es oxoniano, quién cambridgeano y quién no, realza lo que ahora me doy cuenta, es el elemento fundamental del drama… no sólo del literario, sino del drama real que para el stablishment británico y la identidad del estado supuso el auténtico topo: Kim Philby.

Hay una expresión despectiva que fue eliminada de la traducción española y que a mi juicio es la piedra de toque del libro: red brick universities. Originalmente construidas en la época victoriana en Liverpool, Leeds y Manchester para los hijos de la primera burguesía industrial, extendieron su nombre en el periodo de entreguerras y aún después a toda una serie de universidades (Essex, Sussex, Hull…) que evidentemente ya no disponían de edificios góticos, sino que se construían en ladrillo… ese ladrillo rojo tan típico… tan clase media…

En la lógica de Oxbridge, nada de ladrillo rojo es de fiar (no digamos lo foráneo). En el mejor de los casos es imitación, quiero y no puedo. Y ciertamente había mucho de eso también en el gótico victoriano. Emulación de clase.

La guerra fría tenía mucho también de proyección sobre el sentido de pertenencia. ¿A quién pertenecía ya Gran Bretaña? ¿A la nueva meritocracia formada en las redbricks de entreguerras? ¿A la que se estaba formando en los 60 en una nueva oleada de universidades de clase media? O a la élite de carraspeo, club y vocales arrastradas que sigue usando más palabras normandas que sajonas?

El caso es que los topos vinieron precisamente de ahí, de Cambridge, del corazón mismo de la vieja élite de Inglaterra. Su traición fue doble y con ella, simbólicamente, aquellos chicos bien, educados para gobernar las olas perdieron su papel en la Historia.

Al final del viaje fue la Inglaterra beatle, la que emergió. Emergió colocando a la hija de un tendero al frente de los tories y del estado… aunque eso sí, había estudiado en Oxford. La emulación, esa particular forma de conflicto de clase, es la que se acaba imponiendo y abriendo la clase dirigente… hacia una nueva generación que es igual, aunque más amplia, que la original.

Tampoco se hagan ilusiones: desaparecieron la pátina y la solera, pero no la insolecia xenófoba. La lucha de clases, al fin, la ganan los topos, pero no para hacer mundos como los que imaginaron Marx o Philby, sino imitaciones más asequibles y amplias, góticos de ladrillo rojo.

«Topos de ladrillo rojo» recibió 0 desde que se publicó el jueves 7 de agosto de 2008 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por David de Ugarte.

Deja un comentario

Si no tienes todavía usuario puedes crear uno, que te servirá para comentar en todos los blogs de la red indiana en la
página de registro de Matríz.