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Trabajo y capital en el Imperio Romano

La minería ibérica, a diferencia de la del resto del Imperio, no se basó en el esclavismo sino en el trabajo asalariado. El resultado fue una mayor productividad que contenía ya la promesa de un mundo que tardaría casi dos mil años en llegar.

Minas romanas Sierra MorenaEn el ciclo de conferencias sobre Roma que organiza el Museo Arqueológico de Madrid, Claude Domergue, catedrático de Arqueología de la Universidad de Toulouse, habló esta semana de la relación entre trabajo y capital en el Imperio Romano tomando la minería como base. Una actividad, la minería, poco tratada en la aproximación al sistema económico de Roma y que tuvo un peso significativo en el sector de la manufactura. De hecho, su teoría es que la minería establece un nuevo modelo económico de manufactura que aumenta la productividad del trabajo en una forma de alguna manera capitalista «avant la lettre». Por eso su exposición también permite ver un sorprendente paralelismo entre las empresas mineras del Imperio Romano y las mineras e industriales del S.XIX en cuanto a la organización del trabajo, y la relación de éste con el capital.

Tres fueron los ejes de su charla, relación entre capital y trabajo, condiciones de trabajo y estructura social del poblado minero.

Relación entre capital y trabajo

Minas de Rio TintoA modo de contexto cabe decir de forma breve que la extensión del dominio minero romano tiene lugar desde sigo II aec. al II ec. En este tiempo, convivieron minas de titularidad pública con otras de titularidad privada en tierras de propiedad pública. En cuanto a la financiación, es necesario distinguir entre dos periodos. Durante los siglos II y I aec. se sigue un modelo de capitalización privada. En los siglos I. y II. dec. comienzan las inversiones fuertes de capital público, especialmente en oro y plata. Las primeras explotaciones de las que se tiene registro son las de Cerdeña, aunque por su volumen tuvieron importancia las de la Península Ibérica: plomo y plata en Cartagena y Sierra Morena; oro en el noroeste; cobre y plata en el Suroeste. Con la conquista de la Galia se abren minas de hierro en Francia a las que le siguen las de Alemania, Bretaña y la Dacia -oro y plata.

Las primeras explotaciones mineras a finales de la República surgen de la necesidad de plata y metales que tiene Roma para acuñar moneda. Agotada por las guerras y sin experiencia en la gestión minera, cede a sus aliados en Italia, familias de la Campaña Norte, su administración a cambio de impuestos. Estas optarán por invertir en la compra de esclavos para asegurar la producción de las explotaciones. En la Península la situación será distinta. Los iberos son expertos en minas, y ya antes de las conquistas de Roma explotaban minas en Cartagena y Sierra Morena. Los inversores romanos aplican un modelo diferente en estas explotaciones. Los iberos toman la función de «capataces» y hacen los trabajos técnicos del hierro en Huelva, y de la plata y el plomo en Cartagena. En principio no hay prácticamente trabajo esclavo que es lo que hará que la minería ibérica sea diferente y tome una forma cuasi-capitalista moderna.

Lingotes de plomoTratándose del inicio de una nueva actividad económica, la administración romana no podía tener la certeza de disponer mediante impuestos a la minería de la plata que necesitaba para crear dinero. Gracias a la Arqueología submarina se puede hacer una estimación de la capacidad de producción de metales tomando como referencia restos de naufragios. El número de lingotes encontrados en pecios en el Mediterráneo hace suponer que las actividades mineras eran muy rentables y proporcionaban buenos volúmenes de beneficios. También se puede deducir que se manejaba el concepto de reinversión. Por los cuños de los lingotes se sabe que las minas funcionaron durante tres o cuatro generaciones y que la única forma de lograr un rendimiento tan prolongado para la tecnología de la época era mediante la mejora de la explotación. Por otro lado, parte del beneficio, según registros públicos, se dedicaba a la compra de tierras en Hispania e Italia. Los cálculos de las explotaciones cifran en 190 toneladas anuales el rendimiento durante 3 siglos.

La segunda época de explotación minera del Imperio Romano -siglos I y II d.c.- se caracteriza por la inversión mixta. En la península el trabajo se organiza entre mano de obra libre y esclava. En la estructura de trabajo de una mina hay técnicos, agentes comerciales, personal administrativo y esclavos. El ejército era el encargado de las obras de construcción y mantenimiento de los canales de abastecimiento de agua a las minas. Se produce inversión en equipos mineros. La organización del trabajo se realiza a partir de dos leyes que fijan las recomendaciones técnicas para la construcción de pozos, galerías, etc. y la organización de equipos colectivos para tareas de canalización y desagüe.

En esta época la inversión de capital privado es más importante, invierten en mano de obra tanto libre como esclava aunque esta última en mucha menor proporción que las minas del resto del imperio. Los inversores se reparten los productos del trabajo de forma equitativa, 50% estado, 50% inversores privados.

Condiciones de trabajo

Termas de Castulo LinaresLa labor minera y minero-metalúrgica es la sucesión de operaciones que ocurren desde la extracción del mineral hasta la obtención del semi-producto. Estas actividades se desarrollan en un mismo lugar dando pie a la formación de concentraciones obreras lejos de las ciudades.

Estas poblaciones mineras se caracterizan porque estando en el medio rural no son agrícolas, pero tampoco son urbanas. Algunas características especiales del poblado minero de la Loba en Córdoba:

  • Se cree que vivían y trabajaban allí unas 100 personas, con un alto grado de diversidad,
  • Convivían en el poblado diferentes estatutos, libertos, personal administrativo, empleados de comercio, etc.
  • Se añade una especialización del tiempo, diferente para las tareas de extracción y de horneado o fundición. Diferente de la producción de lingotes y a su vez de la construcción de canales de paso y abastecimiento de agua.

En Francia existen hallazgos de baterías de hornos yuxtapuestos que se mantenían en funcionamiento 24 horas seguidas, con la necesidad de establecer y organizar el trabajo en turnos. Esta división y optimización del trabajo lleva implícita una jerarquía. Los trabajadores no son iguales entre sí, hay una diferencia básica con los esclavos, y también con todos los demás. Cada trabajador tiene un puesto asignado. El trabajo se caracteriza por la ausencia casi total de máquinas. Existen para levantar pesos (tornos) y sólo en algunas minas se documentan máquinas de origen griego como las ruedas hidráulicas en el suroeste de la península. Se encuentran bombas también en Cartagena y en Vipasca, utilizadas para extraer agua y profundizar en la explotación aumentando el tiempo de vida útil de la mina. No están diseñadas para aliviar la dureza del trabajo a los obreros. Sólo aparecen restos de yunques en Portugal y maquinarias para aumentar la cantidad de «producto metálico» en la separación de escorias.

Las condiciones de trabajo son duras. Los obreros trabajan casi desnudos, descalzos o en alpargatas, a veces con cadenas. Autores clásicos han registrado las características del trabajo en las minas advirtiendo ya del peligro de respiración de humos. Séneca condena la pasión fatal del oro y sus consecuencias para los hombres.

Las minas han dejado también registro de los contratos de trabajo establecidos entre la empresa y los trabajadores. La retribución por año de trabajo se fijaba en 140 denarios. Un trabajador podía percibir 10 denarios más por el trabajo de sus hijos (la prole). Siendo éstos su única propiedad generadora de rentas, eran conocidos como proletarios.

Minas RomanasEl salario diario sería de unos 7 ases. En cuanto al coste de vida, el balneario público tenía un precio de 1/2 as. En el poblado había una serie de servicios: balnearios, zapaterías, barberías, escuela, tintorería… Hace pensar en empresarios paternalistas como los del siglo XIX. El reglamento de organización de la mina encontrada en Vipasca (Portugal) deja constancia de castigos por incumplimiento contractual, entre ellos la proscripción de entrar en el territorio minero. A los ojos de los mineros de la época, las condiciones de vida no parecían tan duras.

Bajo la mirada de un gestor de hoy, el sistema minero en el Imperio Romano contemplaba el diseño técnico de la explotación, la organización jerárquica y especializada del trabajo, un primitivo sistema de calidad, reinversión de beneficio y mejora de las instalaciones. Además de proveer un entorno de vida que garantizaba la cobertura de las necesidades de los trabajadores.

El caso de la minería ibérica no es único: otras formas cuasi-capitalistas de producción aparecieron en distintos contextos durante la Antigüedad. ¿Por qué no se impusieron aunque aumentaran la productividad? Por lo mismo que la máquina de vapor, nacida también en la península y para uso minero, no dio paso a la revolución industrial hasta que llegó a Gran Bretaña.

«Trabajo y capital en el Imperio Romano» recibió 2 desde que se publicó el lunes 4 de diciembre de 2017 dentro de la serie «» . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Natalia Fernández.

Comentarios recibidos en este post y unidos a la discusión global de todos a través de la Matriz, nuestro espacio conversacional.

  1. Natalia, qué final, me has dejado con la miel en los labios. Me encantaría leer un post que desarrolle la idea de por qué no se expandiero esas formas de producción.

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