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Tres cosas que hay que aprender urgentemente de la crisis de las escalas

El impulso de un nuevo modelo de relaciones necesita de la conversación social y por tanto de las redes y de Internet tanto como las organizaciones necesitan de ellas para poder seguir aportando valor a lo que producen.

skystream_CAD_interalUna resultado clave de lo que hemos trabajado durante el último año ha sido entender que desarrollo tecnológico ha reducido la escala óptima de producción continuadamente desde la postguerra y que la forma de defenderse del capital financiero para mantener su lugar en el sistema económico ha vaciado buena parte del tejido productivo y propiciado la actual crisis financiera. Este movimiento económico e histórico de fondo apunta a medio y largo plazo hacia un horizonte con dos salidas posibles (la descomposción -osea la destrucción simultánea de estado, mercado y cohesión social- por un lado y la transición hacia un modo de producción P2P por otro).

Pero tener una perspectiva de medio y largo plazo no nos libra de dar la batalla hoy. Y hoy, en cada dificultad de la industria local, en cada reto de los que se enfrentan por mantener el tejido productivo y los puestos de trabajo en pie aparece de nuevo la crisis de las escalas… y hemos de aprender de ello.

  1. La reducción de escalas óptimas no sólo hace jaque a los grandes capitales y a las macroempresas reduciendo su eficiencia, afecta en primer lugar a los pequeños que se quedaron anclados en tecnologías medias. Lo vemos todos los días, la cosa funciona así: tienes una empresa que hace un proceso muy especializado dentro de una gran cadena de producción (ie, automoción). Los precios de las máquinas con las que haces tu trabajo van reduciéndose y al tiempo las máquinas mismas van especializándose, mejorando la calidad pero valiendo cada vez para un rango de productos menor. Si elegiste seguir produciendo con máquinas multiproducto, menos especializadas, tu situación se habrá vuelto difícil en los últimos años. Obvio: al bajar el precio de las máquinas especializadas, tu comprador estará cada vez más tentado de incluirlas directamente en su cadena, dejar de depender de ti y ganar calidad en sus componentes.

    Es decir, que el capital sea menos importante puede, paradojicamente, perjudicar al más pequeño si ha dejado pasar los años de bonanza sin innovar o desarrollar su oferta. La tendencia y la oportunidad está en reducir escala y ganar alcance. Las escalas óptimas se reducen «solas», por efecto de la evolución tecnológica, pero encontrar la forma de ganar alcance depende de cada cual y dependerán de toda una gama de estrategias que van desde la personalización a la incorporación de diseño pasando por la internacionalización o el desarrollo de nuevos productos. Y, como la crisis muestra, no hay demasiado tiempo por delante para hacerlo. Los que no lo han hecho ya, lo están pasando mal.

    Ejemplos de quienes consiguen salir de la trampa salen también todos los días. Lo que hay que tener claro es que el mundo industrial no es ya esa balsa de aceite de «business as usual». Y no, «la culpa» no es de los fabricantes chinos y sus –cada vez menos– bajos salarios. Es que lo que producen son ya commodities, sin gran valor añadido. Cosas que hacen máquinas con cada vez menos aporte humano. Si quieres que tu industria sobreviva tienes que repensarla desde la lógica del nuevo mundo: redes distribuidas, conocimiento, conversación… Para empezar, Internet y software libre. Ejemplo del día de hoy: drones marinos, ya apuntaba Nat el otro día que esa nueva industria crearía 100.000 puestos de trabajo solo en EEUU durante los próximos diez años.

  2. En este contexto, el escándalo de la carne de caballo ha resultado muy revelador… y no solo para nosotros, conforme pasan las semanas los análisis que apuntan a la sobreescala y sus peligros empiezan a convertirse en un lugar común. Una vez más, la solución no está en encerrarse, en caer en el localismo y la infraescala perdiendo capacidades productivas, sino en sustituir escala por alcance. Y eso se conjuga como desintermediación por un lado y concepción global y democrática del sujeto productivo por otro. Osea Internet, Internet y más Internet para permitir relaciones directas, cadenas con menos eslabones y responsabilidad global. Sí, como el «comercio justo» pero tomándoselo en serio, como parte del negocio y la forma de organizarlo.
  3. A día de hoy quien mejor ha entendido estas posibilidades no son los gigantes que persiguen la recentralización de Internet. Sino empresas familiares de la periferia. Hoy mismo se quejaban los analistas de los grandes fondos financieros de que no pueden con los pequeños empresarios tecnológicos taiwaneses (que por si alguien no lo sabía pagan a sus trabajadores salarios semejantes o un poco mayores que los españoles). Y es que simplemente no se dejan comprar: viven apasionadamente en un modelo de relaciones donde lo personal es importante y siguen ganando dinero de sobra para mantenerse e inventar nuevas cosas continuamente. Ejemplos similares podríamos dar en América Latina, algunos en Africa e incluso en EEUU. Hacer barrera contra la financiarización y la destrucción del tejido productivo tiene que ver también con el modelo de empresa y la lógica de relaciones.

Conclusiones

La crisis del capitalismo actual es fundamentalmente una crisis de sobreescalado, azuzada porque las sobreescalas aunque crean generan ineficiencias también generan rentas y los beneficiarios de esas rentas tienen acceso al poder. La combinación es dramática. Sin embargo, el grado de reducción de las escalas óptimas es tal que por primera vez, la eclosión de organizaciones de pequeña escala pueden representar una alternativa global de modelo productivo. Pero para ello necesitan dos cosas: nuevos modelos de relaciones y alcance.

Es decir, el impulso de un nuevo modelo de relaciones necesita de la conversación social y por tanto de las redes y de Internet tanto como las organizaciones necesitan de ellas para poder seguir aportando valor a lo que producen.

«Tres cosas que hay que aprender urgentemente de la crisis de las escalas» recibió 1 desde que se publicó el miércoles 20 de marzo de 2013 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por David de Ugarte.

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