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Tron: la alternativa del Sol Naciente

Desconocido casi en Europa, Tron es el sistema operativo más instalado del mundo. También el primero que se pudo considerar software libre. Cuando en 1989 Estados Unidos amenazó a Japón con un bloqueo comercial si lo instalaba en sus escuelas, Tron se orientó definitivamente hacia un sector virgen: electrodomésticos, teléfonos, faxes… Japón nunca ha dejado de pensar en él como alternativa a Windows. Ahora vuelve avalado por los gobiernos y los grandes keiretsus de Japón, Korea y China. Objetivo: ganar a Microsoft el futuro.

Cámaras digitales, sistemas de navegación de coches, video cámaras, letrinas, teléfonos, faxes y cómo no cuece-arroces y máquinas de karaoke. Discreto, casi invisible, preparado para conectar cualquier cosa con cualquier otra: Tron, The Real-time Operating-system Nucleus. Más de 2700 millones de nuevos aparatos salen al mercado cada año con él en sus circuitos.

A principios de los 80, un profesor de la Universidad de Tokio, Ken Sakamura empezó a hablar de computación ubicua, imaginaba un mundo donde todos los dispositivos tendrían pequeñas memorias y procesadores. Nuestro mundo. Pero Sakamura fue más allá: pensó que estos dispositivos deberían poder conectarse y hablar entre si: en un mundo con computación ubicua, los dispositivos son el interfaz entre las personas y el entorno; Sakamura fue el primero en pensar, hace casi veinte años, en lo que hoy llamamos inteligencia ambiental.

En 1984, el mismo año en que Richard Stallman lanzaba el proyecto GNU, Sakamura presentaba la hoja de ruta de Tron. Aún faltaban siete años para que Linus Torvalds empezara a trabajar en el núcleo de un GNU para procesadores Intel, que luego se llamaría Linux. En 1986 Tron fue el primer sistema operativo libre que estuvo disponible al público.

La primera gran batalla del software libre

En 1986 el futuro de la informática se libraba en el hardware. Dos empresas norteamericanas, Intel y Motorola, dominaban el mercado de los microprocesadores. Hitachi y Fujitsu que habían producido bajo su licencia los procesadores de 16 bits, unieron fuerzas en octubre para desarrollar sus propia tecnología en la generación por venir, la de 32 bits, la base de la microinformática hasta el día de hoy. En mayo de 1987 se unió Mitsubishi y a finales de 1988 presentaban un prototipo capaz de procesar la entonces increible cifra de 20 millones de instructiones por segundo (es decir que corría a 20 MHz, frente a los 3.3 de los americanos. NEC,que siembre había producido tecnología propia, lanzaba a la venta entonces un procesador de 32 bits a 6.6 Mz.

La batalla del hardware parecía ganada por Japón. Pero la guerra se decidiría en el software, en el sistema operativo que sacara todo el partido de la nueva potencia de proceso al aplicarse no sólo a los jóvenes PCs, sino a todo tipo de dispositivos electrónicos. Y Tron, un estándar abierto era el candidato favorito

Un error imperdonable

En 1988 se crea la Asociación Tron aunando a toda la industria tecnológica japonesa en el desarrollo conjunto y libre del sistema. Los planes se multiplican. Japón ha encontrado su sistema operativo del futuro. Sakamura empieza a trabajar en una versión para ordenadores de sobremesa.

La sensación de que un nuevo estándar va a configurar el futuro es tremendamente fuerte. Motorola y ATT solicitan unirse a la asociación. El futuro de los PCs pende de un hilo y por un momento parece que se van a decantar dos bloques: Intel con Microsoft por un lado frente a la industria japonesa, Motorola y ATT con Tron por otro.

Pero entonces, la industria, sintiendose fuerte, desoye a Sakamura y rechaza la participación en el desarrollo de Tron de los americanos. Las calabazas, para mayor vergüenza pública aparecen en Nikkei Sangkyo bajo titulares como Los extranjeros bloqueados por la barrera del made in Japan. Será un error fatal. Cuando en 1989 Estados Unidos descubra que el gobierno japonés planea instalar la versión para ordenadores de sobremesa de Tron en todas las escuelas del país amenazará con incluir Tron en la lista de barreras comerciales sucias de su famosa Ley 301. Tron está muerto como sistema operativo para ordenadores. Japón tiene que elegir entre ver cerradas las fronteras norteamericanas a sus nuevos procesadores o continuar con la batalla por los escritorios. La versión de Tron que habría de haber competido con Windows ni siquiera llegaría a completarse. Las razones por las que no Tron no se usa en ordenadores de sobremesa no son técnicas, sino políticas, declarará Sakamura vindicando tristemente lo que podría haber sido y no fue.

El resurgir de Tron

Durante estos quince años Tron no ha dejado de mejorar y desarrollarse según el mapa de ruta de su creador. Y ahora, cuando la industria se da cuenta de que la situación que se dió en su día con los ordenadores personales se va a dar de nuevo en los dispositivos portátiles, llega su segunda oportunidad.

Como anunciábamos este mismo mes en noviembre se reunirán en Osaka los keiretsus tecnológicos japoneses, koreanos y chinos para estudiar su eventual fusión con Linux o su consagración en solitario como sistema operativo estandar de la telefonía móvil de tercera Generación. Un terreno en el que se están moviendo todos los jugadores muy deprisa. Primero Motorola declara –con un ojo en China– que basará sus terminales de tercera generación en Linux. Pero acto seguido presenta junto Microsoft un GSM (segunda generación) con el que los de Redmon señalan su interés en apostar por llegar a ser el estándar de los dispositivos móviles. Todo este movimiento parece confirmar la tesis japonesa según la cual si la industria asiática vuelve a perder la batalla de los sistemas operativos, en cinco años les pasará lo mismo que con los PCs, estarán condenados a ser meros licenciadores, consumidores de ID ajeno.

Lo que a día de hoy es seguro es que el gobierno japonés ya ha puesto mil millones de yenes (unos 90 millones de euros) para impulsar la idea, y que Hitachi, Matsushita, NEC y Fujitsu estarán en Osaka en noviembre dispuestos a ver la apuesta.

La batalla del Pacífico sigue adelante y Tron, el primer sistema operativo libre que llegó a funcionar, vuelve al centro de la escena. Si finalmente triunfa, puede ser una oportunidad para el desarrollo de tecnologías móviles de última generación en nuevos países, llevándonos a un escenario de innovación descentralizada. Ahora que la industria asiática ha aprendido que el software libre no puede ser excluyente, ¿quién será el primer no asiático en unirse?.

«Tron: la alternativa del Sol Naciente» recibió 3 desde que se publicó el lunes 22 de septiembre de 2003 dentro de la serie «» . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por David de Ugarte.

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