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Trueque: un mundo sin dinero… ¿y sin abundancia?

¿Qué significa la aparición de herramientas P2P para la extensión del trueque? ¿Lleva a algún lado? ¿De verdad apunta hacia la desmercantilización y el fin de la escasez?

Cadenas de truequeEn el modelo del capitalismo que viene, el desarrollo de la productividad bajo una estructura de redes distribuidas lleva a la lógica de la abundancia. Dicho de otro modo, a completar mercados. Resultado: la gratuidad. Ejemplo: los contenidos en Internet. El mercado lleva por si mismo a su superación, se disipa del mismo modo y por lo mismo que antes se disiparon las rentas. En puridad en abundancia desaparece la idea misma de intercambio, que está ligada a la escasez, y con el intercambio se disipa también la necesidad de medios de cambio. El dinero pierde terrenos de aplicación.

Este es un modelo, claro. El nuestro. Da un horizonte de desmercantilización. ¿Utópico? Diría que no: miren todos los campos en los que la abundancia ha aparecido como consecuencia del desarrollo del mercado hasta sus últimas consecuencias. Y vienen más

Pero hay otra forma de levantar la idea de la desmercantilización mucho más común. Tiene, cómo no, un origen medieval y aires luditas. Es la exaltación del trueque. Aunque hoy sabemos que el trueque siguió a la aparición del dinero y no al revés, para muchos, prescindir del dinero en el intercambio representa la «vuelta» a una sociedad arcádica, confundiendo lo que se persigue con la propuesta de reprivatización de los medios de intercambio con la desmercantilización.

La cuestión de fondo es que el intercambio es consecuencia de la escasez. Si hay intercambio, simplemente no hay abundancia. Si hay abundancia la necesidad de intercambio desaparece. Por ejemplo, ustedes no leen este post «a cambio» de que nosotros podamos leer otros escritos por ustedes o por otros a través de una larga cadena de equivalencias.

El problema de fondo del trueque es que es un sistema de distribución de recursos, bienes y servicios en escasez que renuncia a una cosa muy útil para el intercambio: los medios de pago. A partir de ahí, la «solución tecnológica», por muy P2P que sea e interesante desde el punto de vista de programación, como Abundx, sólo pone una pata de palo donde antes había una pierna musculosa. La forma en que el P2P contribuye a la generación de abundancia es eliminando «rentas de posición», poder de filtro y control. Así es como arranca la disipación de rentas, mediante más mercado, más intercambio y más opciones, tantas que al final el mercado mismo se disipa. ¿Qué sentido tiene aumentar los costes de transacción, poner un palito en la rueda haciendo más dificultoso, menos amplio, el espacio de intercambio?

Tal vez esta sea la clave del verdadero atractivo del trueque en estos días. No el discurso de la abundancia, sino la realidad de la relocalización, la promesa de un espacio social, de un espacio de mercado reapropiable en términos de las identidades imaginadas hasta ahora. Como explicábamos en «Filés: de las naciones a las redes», la nación apareció como comunidad imaginada cuando el desarrollo del mercado hizo imposible que la gente diera un sentido a su trabajo y su aporte social en un espacio que superaba en mucho al de la comunidad real local en que las personas se habían definido hasta entonces.

Hoy, la globalización y las redes distribuidas transnacionales tienden a definir nuestra agenda, nuestro espacio social y las consecuencias de nuestra vida y trabajo en un marco que ya no se ajusta al de las viejas fronteras nacionales. El deseo de reagrupar una vida, una identidad así escindida, está en el origen de la filé… pero también el decrecionismo. No estamos hablando de modelos como el que postula John Robb donde lo local es el lugar de la abundancia gracias a la aparición, fabbing mediante, de una lógica de la abundancia en la producción de bienes físicos. Estamos hablando de un neolocalismo que pone el acento en reducir la producción, achatar el mercado, restringir el intercambio a lo inmediatamente próximo… y volver al trueque, claro.

Es, desde luego una tentanción comprensible, la forma más sencilla de recuperar la manejabilidad conceptual de un mundo empeñado en superar la escasez. Pero que quede claro: no es el camino hacia la abundancia, sino todo lo contrario.

«Trueque: un mundo sin dinero… ¿y sin abundancia?» recibió 0 desde que se publicó el miércoles 29 de febrero de 2012 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por David de Ugarte.

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