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UK 1914 París

La imagen de un París que no fue, el último aliento de un sueño transnacional segado por el nacionalismo, el terrorismo y la guerra.

esperanto 1914

En 1914 el esperantismo es el mayor movimiento humanista y pacifista de Europa. En menos de diez años lo que había comenzado con apenas seis centenares de personas, reunidas en un modesto pueblecito francés, se había convertido en la primera gran red social transnacional. En la Europa inmediatamente anterior a la primera guerra mundial nada podía resultar más a contracorriente y al mismo tiempo más poderoso que las palabras de Zamenhof en aquel primer congreso universal esperantista de 1905:

En nuestro encuentro no existen naciones fuertes y débiles, privilegiadas y desfavorecidas, nadie se humilla, nadie se arrodilla; todos nosotros somos plenamente iguales en derechos, todos nosotros nos sentimos miembros de una única nación, miembros de una única familia, y por primera vez en la historia humana, nosotros, miembros de los pueblos más diversos, nos paramos los unos junto a los otros no como extraños, no como competidores, sino como hermanos, no imponiendo el uno al otro su lengua sino comprendiéndonos, no sospechando el uno del otro por la oscuridad que les divide, sino estimándose recíprocamente y tomándose la mano el uno al otro sin hipocresía, no como forastero a forastero, sino sinceramente, de persona a persona. Sabemos bien toda la importancia del día de hoy, pues entre los hospitalarios muros de Boulogne-sur-Mer se encuentran no franceses con ingleses ni rusos con polacos, sino personas con personas.

El «Décimo congreso universal» debía tener lugar en París del 2 al 9 de agosto de 1914. En julio ya contaba con más de 3.700 inscritos, más de 2.500 de ellos residentes en otros países europeos, una verdadera demostración de fuerza en una época donde viajar por Europa era todavía toda una costosa y, ya en aquel momento, arriesgada aventura.

Los últimos días de julio el gigantesco Palace Gaumont, el mayor escenario del mundo, está ya engalanado con las banderas verdes del esperantismo, no quedan plazas en los hoteles de la ciudad. Buena parte de los inscritos ya han salido de sus países de origen. El 28 de junio un atentado nacionalista serbio ha tensado la política europea al límite. A principios de julio el imperio Austro-húngaro exige a Serbia el cumplimiento de los acuerdos internacionales. Serbia, apoyada por Rusia, responde aceptando solo parcialmente el pedido austriaco y violando con su ejército la frontera austriaca. El 25 de julio, el líder socialdemócrata francés Jean Jaurés, él mismo esperantista y cabeza del pacifismo en la izquierda europea da su discurso más famoso llamando a los trabajadores a impedir la guerra en toda Europa. El discurso enfurece a los nacionalistas franceses y un estudiante le asesina al día siguiente. En los años posteriores se considerará el asesinato de Jaurés como el fin del último dique que frenaba una guerra generalizada. De hecho, Austria declara finalmente la guerra a Serbia el 28 de julio de 1914 y como en un dominó las declaraciones de guerra se irán sucediendo en los días siguientes reorganizando el continente en dos bloques.

El clima de exaltación nacionalista es general. El 1 de agosto, los primeros delegados rusos, británicos y alemanes que han llegado al congreso asisten con estupor a manifestaciones masivas clamando por la guerra en todo París. Comienza la movilización general. Algunos congresistas serán detenidos e ingresados en campos de concentración hasta el final de la guerra. Otros, que estaban en camino y todavía no habían cruzado las nuevas líneas divisorias, serán detenidos en las grandes ciudades en muchos casos para ser reclutados y morir después en los campos de batalla de la mayor carnicería de la Historia humana hasta el momento. El mismo Zamenhof es retenido en Colonia, desde donde intenta volver a la frontera rusa para llegar a Polonia y reunirse con su familia, pero encuentra la frontera cerrada y tendrá que salir a través de Suecia para llegar a Varsovia a través de Finlandia y Petersburgo. Morirá antes de que la guerra termine.

El movimiento esperantista nunca volverá a tener la fuerza e influencia de aquellos años. Las postales de aquel congreso que nunca llegó a celebrarse son destruidas. Solo unas pocas decenas, enviadas en los meses anteriores por miembros del comité de organización que las habían impreso, alcanzarán alguna vez a sus destinatarios. Son el último símbolo de una Europa que no volvería ya, segada en su mejor momento por el nacionalismo, el terrorismo y la guerra.

«UK 1914 París» recibió 6 desde que se publicó el Sábado 12 de Diciembre de 2015 dentro de la serie «» . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por David de Ugarte.

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