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¿Un cooperativismo «capado» para mileniales?

El «platform cooperativism» es una versión capada del cooperativismo. Si queremos conquistar el trabajo para reconquistar la vida no podemos temer la vida y pretender protegernos de ella, sino abrazarla.

Ayer conversamos mucho sobre el vídeo de arriba. Merece la pena. La tesis de Sinek es que la cultura de la adhesión «engancha», genera adicción real porque recibir «likes», los RTs, mensajes tontos de chat de amigos, nos hace liberar dopamina. Satisfacción inmediata. Dependencia. E inevitablemente se produce un mecanismo de sustitución: ante cualquier situación difícil, igual que quien relajó el stress con alcohol durante la adolescencia dice de adulto «necesito un trago», el adicto a la adhesión mira al móvil, desconecta del entorno directo y busca aprobación en forma de corazoncitos. Puede que se desahogue en la red o no, el caso es que desconecta de las relaciones interpersonales. La correlación entre depresión y uso de facebook a partir de cierto umbral de horas, parece darle la razón.

Lo que apunta Sinek refiriéndose a la generación nacida a partir de 1984 es que esta sustitución tiene un resultado cultural nefasto: en primer lugar los amigos dejan de ser comunidad, gente en la que te apoyas, para ser gente con la que te diviertes. Si hay un plan mejor, te dejarán tirado. Nadie se va a involucrar demasiado. Las relaciones interpersonales profundas no se desarrollan. En segundo lugar el trabajo se vuelve inevitablemente frustrante porque la experiencia laboral o profesional no puede ser gratificante y generar sentido si no sientes que estás construyendo y ese construir es un hacer comunitario también. Resultado: infelicidad. Según Sinek, los «mileniales» se la pegan ante dos obstáculos «insalvables»: los momentos en los que hacen falta relaciones personales profundas y el trabajo.

Cooperativismo plataforma

Cuando creamos el término «cooperativa plataforma», unos cuantos años antes de que se pusiera de moda en el anglomundo, estábamos buscando soluciones rápidas frente a la crisis en el momento en que el paro comenzaba a despuntar en cada vez más países. La idea de plataformas que aprovecharan las posibilidades de automatización para agregar los servicios de autónomos independientes, se nos antojaba una herramienta de agrupación sencilla y rápida capaz de apuntalar la situación económica de aquellos que estaban en una situación de debilidad en el mercado.

Pero no nos engañábamos: «cooperativismo de plataforma» significa básicamente cooperativismo sin comunidad y por tanto sin aprendizaje, sin conocimiento compartido y desarrollado en común. Un «cooperativismo sin tocarse», sin conocerse incluso, que perdía todo el significado del cooperativismo de trabajo y que solo era interesante en el marco de una ola de desempleo cataclísmica frente a la que cualquier herramienta debía considerarse buena. No se nos ocurrió que nadie fuera a convertirlo en bandera de «un nuevo movimiento cooperativo» con pretensiones de «superar» al cooperativismo tradicional.

Pero si unimos los puntos el resultado es evidente: el «cooperativismo plataforma» es la forma de superar el «obstáculo» que la lógica de la pertenencia y el compromiso suponen para la cultura de la adhesión. En vez de aprender hacer comunidad en vez de ganar eso que los adlerianos llaman «el coraje de pertenecer» y disfrutar de la fraternidad, redefine el trabajo desde la lógica de los libros de caras para que sea «fácil», para que no haga falta implicarse, tocarse, apreciarse, comprometerse con los demás…

Si el cooperativismo tiene valor es precisamente porque no es emocionalmente «low cost», porque requiere aprender a discutir, a discrepar, a apreciarse, a consensuar. Tiene valor porque no es una experiencia dulcificada ni capada. Es potente, es personal, está llena de vida. Si queremos conquistar el trabajo para reconquistar la vida no podemos temer la vida y pretender protegernos de ella, sino abrazarla.


PS. Cuando el «Platform Cooperativism» no se plantea como una forma de trabajo sino como una forma de sostener económicamente y repartir los eventuales beneficios de un servicio de «sharing economy», la crítica es otra y la hemos hecho ya no pocas veces. En primer lugar frente a todo servicio centralizado de «sharing economy» se puede crear una alternativa, libre, gratuita y distribuida que no necesita de una burocracia contratada. Y lo hemos demostrado con código funcional y útil. Así que ¿qué sentido tiene mantener una estructura centralizada? La respuesta es evidente: crear una burocracia que «medie» entre los «socios» reteniendo un margen con el que pagar salarios e infraestructuras. Es una forma de «inventar trabajos» innecesarios a base de generar artificialmente escasez.

«¿Un cooperativismo «capado» para mileniales?» recibió 25 desde que se publicó el Martes 24 de Enero de 2017 dentro de la serie «» . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por David de Ugarte.

Comentarios recibidos en este post y unidos a la discusión global de todos a través de la Matriz, nuestro espacio conversacional.

  1. @steve este post, traducido al inglés, si que traería cola, no te parece? 😉

  2. Imagen de perfil de Juan Ruiz Juan Ruiz dice:

    Me ha gustado conectar con el artículo que publicaste en 2011, que no conocía, sobre los tipos de cooperativismo. En verdad, lo que dices en relación también cons tus comentarios a mi entrada sobre telecomunismo, orienta bastante sobre estas opciones y sus diferencias. Me preocupa también, en relación con la entrada de ayer sobre el colonialismo, y cuando lo pongo en relación con los jóvenes del ambiente de mis hijos, el tremendo desconocimiento que existe sobre estos temas. No sé si un itinerario para gente joven orientativo sería útil. Ya que Steve ha recogido el guante de la traducción…quién se atreve a hacer el itinerario oriwentado a los milenials.

  3. Imagen de perfil de Julen Julen dice:

    Fantástica reflexión. Mucho que pensar, desde luego.

  4. Leí el libro Ours to Hack and Own ( http://platformcoop.net/book ) y subrayé muchas cosas en el Kindle. Está bastante bien y tiene algo de perspectiva crítica, voy a ver si puedo armar un post con los extractos que fui marcando, para acompañar la publicación del post en inglés.

    • En defensa del Platform Cooperativism aunque con una metodología bastante absurda («imaginemos que se cumplen mis deseos y que las empresas son sustituidas por coops plataforma») Yohai Bencker hacía un argumentario propio en otro plano: los efectos a nivel macro si, el colegio Howarts entero hiciera un conjuro al unísono y todas las empresas se reconviertieran en coops plat.

      Me da pereza responder porque me parece obvio no solo el idealismo de la propuesta sino, sobre todo, la operación que supone plantear un capitalismo aun más atomizado y atomizador, con una burguesía reconvertida, al modelo ONG, en asalariada estable de una plataforma que distribuye competitivamente precariedad.

  5. Importante: por una vez, aunque sea siempre en la «casa propia» de su lengua, viene uno de los protas a discutir en comentarios… aunque el primer reflejo era ¡¡¡facebook!!! que es donde los «padres del platform cooperativism», incluido Michel, se han llevado la discusión sobre lo que decimos… sin nosotros. Geniales los anglos.
    @steve, @nat, @maria, @manuel, @caro, @mayra, @ruivaldivia, @litox

  6. Imagen de perfil de Juan Ruiz Juan Ruiz dice:

    es tremendo! Al final vas a tener que escribri algo sobre los “anglos”, reuniendo tantas cosas que te he oído sobre ello: un nuevo conepto sociológico, jaja!.

    • Pues ya he tenido q borrar la réplica que me da por directamente insultante… me llamaba de todo el tipo… yo alucino… y este es el progre católico de Colorado, el globalizado y antiTrump… cómo serán los pros?

      Pero vamos, el concepto está hecho hace mucho tiempo, se llama imperialismo y ya trabajamos bastante como se expresa en tecnoimperialismo y patentes y en la cuestión de las lenguas, la tendencia a regorganizar sobre ellas las estructuras foráneas y la formación de una «clase internacional»

      Lo interesante es que eso también se ha ido reflejando en la pretendida alteridad, con una capacidad, tenacidad y soberbia para destruir significados en todo comparable a la de los rusos en los movimientos sociales europeos de los años 30.

  7. Imagen de perfil de Juan Ruiz Juan Ruiz dice:

    Vaya trolls! Volveré sobre esos trabajos. Quizás le molestó lo de “capado”, a pesar del cuidado de Steve por traducirlo adecuadamente.

    • No, qué va. En el fondo de la diferencia, que podría discutirse la mar de bien y ser muy enriquecedora, está la incomprensión anglo de la diferencia entre coop de consumo y coop de trabajo. Pero en las formas y la agresividad está el rollo colonial de siempre. Imagínate que alguien en EEUU se molestara en traducir al español un post criticando una propuesta nuestra, pues anda que no nos pondríamos contentos. Aquí es al revés, si no sirves para ilustrar «en otra realidad» al oficial colonial, estorbas y molestas…

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  1. […] que van poniéndose de moda en la anglosfera y que, en la mayoría de los casos, solo sirven para destruir significados valiosos. Pero esa no es nuestra visión. Si publicamos en inglés algún artículo porque nos interesa su […]

  2. […] pero luego acaban no siendo lo que parecen. Ya hay quienes desde dentro del movimiento cooperativo critican al Cooperativismo de Plataforma del que hemos hablado en este artículo. Sin embargo, en el fondo, se trata de un […]

  3. […] es el blog de Las Indias. Hace ya un tiempo, allá a finales de enero de este año publicaron Un cooperativismo “capado” para millenials. Más o menos el título nos da pistas de por dónde va su contenido: nuevos tiempos para nuevas […]

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