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Un modelo indiano de desarrollo local

El otro día os dibujábamos el modelo indiano de innovación para grandes organizaciones. Hoy trazamos las grandes líneas de su aplicación a una escala aún mayor: el desarrollo local.

El modelo tejido-células resume casi una década de experiencia indiana en consultoría de innovación empresarial y desarrollo local. Como todo este tipo de modelos éste es, a las finales, muy amplio, un molde estructurado que persigue la puesta en marcha del poder de las redes distribuidas a favor de un proyecto social favorecedor de la innovación.

En el terreno del desarrollo local el modelo persigue el desarrollo sostenible y resiliente sobre una dinámica continuada de desarrollo del capital social capaz de atraer y desarrollar talento e integrarlo en un espacio urbano, económico y de socialización cohesionado.

En el horizonte: la ciudad cohesionada y soberana que gana una posición de autonomía desde la que abordar la interdependencia global sabiéndose resiliente frente a cambios inesperados: desde un desastre natural, al cierre o marcha de una gran empresa local.

Desde el punto de vista del ciudadano hablamos de un modelo mediterráneo de ciudad, con estructuras próximas y un tejido empresarial entrevetado en el tejido urbano. Una ciudad andable, donde las plazas y las terrazas son los mejores puntos de encuentro y centros de negocio. Una ciudad que fideliza y atrae los mejores talentos por su pulso cultural y su cohesión social.

Desde el punto de vista económico, hablamos de una ciudad que ha recuperado el control de sus propias bases de desarrollo sobre una base que es en parte pública y en parte producto de alianzas que introducen las ventajas de escala. Una ciudad no aislada, sino interdependiente y por tanto soberana sobre su tejido fundamental, el que le hace competitiva.

Objetivos

  1. Ciudad resiliente: No se trata ya de ser sostenible. Se trata de responder rápidamente a cualquier cambio. Que la marcha de un gran inversor, una simple nevada o un terremoto, no supongan la pérdida de la cohesión social y la perspectiva. Igual que cuando hay un apagón, cada oficina asegura un sistema energético autónomo sobre mínimos que permite, cuando menos, una salida ordenada, una ciudad resilente es la que se dota de una serie de infraestructuras energéticas, de comunicación y financieras que aseguran la autonomía de la estructura desde la que la ciudad puede ser reinventada en cualquier momento.
  2. Ciudad netocrática: el capital que hace posible que la innovación cuaje es el resultado de la unión de capital humano (talento) y capital social. Se trata de atraer y desarrollar el primero sobre la base de que el espacio va a generar agenda por si mismo. La ciudad netocrática tiene una identidad propia porque prioriza la andabilidad, el encuentro y la conversación sobre la lógica de los parques empresariales aislados, las terrazas sobre los centros de negocio, la creación de redes sobre la atracción del mítico gran inversor industrial, la oferta cultural sobre la fiscal, la lógica del bazar sobre la del parque temático. La ciudad netocrática se posiciona a si misma, es un atractor de esa capa de influyentes sociales que hacen que se pase del deseo de innovación al bullir de iniciativas.

Nuevos ejes de política comunitaria

La ciudad resiliente y netocrática tiene sus propias lógicas políticas que obligan a repensar la estrategia de ciudad desde ángulos nuevos.

  1. Política de industria, energía y conocimiento: que planifica y asegura el tejido y su usabilidad para los emprendendores y el talento.
  2. Política de rehabilitación, revivificación y crecimiento: que hace coherente el tejido con la estructura urbana, convirtiendo la ciudad en el damero por el que saltan emprendimientos e innovación social.
  3. Políticas de red: que impulsan la atracción de referentes y la generación continua de alianzas.
  4. Política cultural: que mantenga y diferencie el atractivo de la ciudad para quienes traen el talento y construyen el posicionamiento.
  5. Política educativa: que asegura un núcleo global de capital humano
  6. Política de transporte y andabilidad que reconquiste el centro y las dimensiones urbanas para las redes y las personas.

¿Cómo se crea el tejido?

  1. Energía distribuida sobre la base de la alianza entre lo público (generación renovable) y una gran empresa energética que aporta acceso a la red, mantenimiento, tecnología y flexibilidad al modelo. Objetivo inmediato: energía limpia y más barata que en el mercado para crear polos medioambientalmente sostenibles de industrias transformadoras.
  2. Comunicaciones comunitarias: banda ancha y cohesión del espacio sobre la accesibilidad universal a bajo coste y la gratuidad del acceso y la comunicación entre puntos del espacio urbano.
  3. Clusterización financiera. Las ciudades y los polos de desarrollo (las redes de emprendedores e industrias) pueden competir y diferenciarse clusterizándose, teniendo tipos de interés diferentes y mejores a base de cubrir riesgos conjuntamente. El modelo puede basarse en una estructura financiera propia (como Mondragón con la Caja Laboral) o mejor aún aliándose sobre la base de modelos como los que empieza a experimentar CAN y su banca cívica.

Las células sobre el tejido

Las células, en nuestro modelo general, son los emprendimientos que crecen sobre el tejido sin poder ponerlo en cuestión pero encajando y generando sinergias a partir de él con otras células y con el tejido mismo.

En el modelo de desarrollo local, los ciudadanos emprendedores y el talento captado, son los protagonistas de las células, sin embargo hay una serie de ellos pensados para el propio mantenimiento y desarrollo del tejido que pueden ser promovidos desde el origen. Entre ellos:

  • Las empresas comunitarias de energía y comunicaciones referidas arriba
  • Semilleros cooperativos y Casa de las redes que garanticen mínimos de desarrollo social emprendedor y atracción de talento
  • Agencia de cohesión urbanística y territorial que ligue la rehabilitación con la distribución de empresas jóvenes, espigando empresas industriales ultraligeras (TICs) por el centro urbano.
  • Centros de atracción académica de alto nivel que jueguen en las grandes ligas globales de la formación
  • etc.

¿Y después?

A la ciudad resiliente y netocrática le sigue la ciudad inteligente; aquella donde la energía comunitaria se distribuye en una smart grid que desarrolla la sostenibilidad; aquella donde la conexión ubicua es capaz de convertirse en inteligencia ambiental al servicio público… pero eso es otra historia y merece la pena esbozarla en otra ocasión…

«Un modelo indiano de desarrollo local» recibió 2 desde que se publicó el miércoles 10 de marzo de 2010 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por David de Ugarte.

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