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Un mundo con filés

En el momento en que escribo este capítulo los datos de desempleo en España ocupan todos los comentarios. El sueño especulativo y europeista que ha conformado el consenso político básico desde de los ochenta parece caerse a pedazos: tras el mayor incremento porcentual en un único trimestre y el mayor número absoluto de parados (más de cuatro millones), España ha generado ella solita la mitad del desempleo europeo. Tan pronto como comenzó la fase dura de la crisis, en el último trimestre de 2008, el número de asalariados en el sector público supero al de empleados en el sector privado1.

No hace falta haber ganado un Nobel de Economía para diagnosticar por qué. Por un lado el modelo de desarrollo no se centra precisamente sobre la innovación, el emprendedurismo y el desarrollo tecnológico. Por otro, tras casi 25 años en la UE, Europa sigue sin ser mercado para las pequeñas empresas, creadoras de la mayor parte del empleo. Las fronteras culturales y lingüísticas se unen a un modelo local basado en la generación de dependencia hacia las administraciones y un modelo europeo pensado desde y para las grandes corporaciones, muchas de ellas antiguas grandes empresas públicas privatizadas en las últimas décadas.

En medio de lo que seguramente sea la peor crisis económica y social de los últimos 30 años, un pequeño dato nos llama la atención: las viejas cooperativas de trabajo se resisten a mandar gente al paro. Y en lugares como Madrid incluso aumentaron el número de empleados que sostienen en un 6,213%2. Si comprobamos la lista de las nuevas cooperativas creadas, nos encontraremos con una gran mayoría en el sector servicios y dentro de estas con una tendencia creciente a la hegemonía de la tecnología y el audiovisual.

El dato es pequeño pero significativo. Aún en lo peor de la crisis, la cultura de la red va calando a través de las nuevas empresas y la cooperativa es el armazón jurídico más flexible para una generación que llega a montar sus propias empresas con un nuevo tipo de incentivos.

No es el único síntoma en mitad de la tormenta. Comenzamos este libro hablando de como la emergencia de un mundo de redes distribuidas estaba cuajando en la aparición de nuevas identidades postnacionales. Estas nuevas identidades reclamaban una base económica, un metabolismo material. De su fusión con el entorno de la netocracia y el emprendedurismo surgió la filé. Por eso los núcleos impulsores de las filé eran en un primer momento, de forma necesaria casi, empresas ligadas directamente a la extensión de la cultura tecnológica: consultoras de innovación, desarrolladoras de software, diseñadores gráficos o empresas de servicios muy especializados.

Pero eso también está cambiando aún apesar del desastre económico ambiente. En el Encuentro de Emprendedores y Empresas por la Democracia Económica de marzo de 2009, una de las sincronías más llamativas fue el interés en los spimes.

Los spimes son objetos altamente contextualizados informacionalmente que pueden transmitir datos sobre su propia situación o historia a quien quiera interactuar con ellos. Son spimes una prenda de ropa con un microblog automatizado que nos cuenta las condiciones de su producción y distribución, un juguete que interacciona con el entorno aprendiendo nuevos juegos o una botella de vino que nos cuenta su origen y proceso de producción e incluso, si le autorizamos, se incluye él solito en nuestra enoteca personalizada en la web.

Estos ejemplos, que corresponden a productos en desarrollo por la Sociedad Cooperativa del Arte de las Cosas, la Sociedad Cooperativa de Akytera y Somosene, son la punta de lanza del mercado de spimes en Europa. Pero sobre todo son la punta de lanza de un magma de pequeñas iniciativas conscientemente orientadas a crear filé, en el mundo de la producción de objetos, de cosas tangibles.

Dicho de otro modo, las filés nacientes están saliendo del mundo de los intangibles de alto valor añadido y postulándose como un sistema de organización social del trabajo válido en cualquier mercado. Eso sí, incorporando en los nuevos ámbitos no sólo la forma de organización, sino el componente tecnológico y la lógica del mundo distribuido.

Los resultados finales de este momento germinal están aún por ver. La crisis económica global está mermando sin duda la movilidad y agilidad tanto de la demanda de servicios avanzados como del comercio transnacional. Hay quien compara incluso esta crisis con la peste negra del siglo XIV3… y puede que en más de un sentido lleve razón.

El resultado económico inmediato de la plaga, fundamentalmente el abandono de campos, la contracción del comercio y la deflación, en cierto modo pueden equipararse, aunque sólo sea como metáfora, a lo que hoy estamos viendo con la crisis.

Pero la peste tuvo también sus ganadores sociales. El sólido edificio de la propiedad feudal hizo grietas en todas partes. En Alemania dos tercios de las explotaciones agrícolas perderán a sus antiguos dueños entre 1348 y 1352. En Inglaterra y Escocia una nueva clase emergente de burgueses agrícolas introducirán la ganadería en las antiguas tierras de cultivo.

En Castilla será la mesta la gran triunfadora. En el reino de Aragón, donde la plaga había matado a casi tres cuartos de la población, los campesinos de la remensa impulsarán decisivamente su emancipación y las ciudades acabarán abriendo su gobierno a las clases populares a pesar del paréntesis de Juan I.

Y si Barcelona perderá protagonismo, debilitada por la no resolución del conflicto entre la Biga (el partido de la burguesía rentista) y la Busca (el de los mercaderes y artesanos), la burguesía valenciana consiguiría por fin sentar las bases de la ciudad como una potencia mediterránea y hacerse al mismo tiempo con buena parte de la propiedad de la tierra. Un poder creciente cuyos ratros se ven ya en la reforma de la catedral por el maestro Andreu Juliá4 y que mostraría su autonomía en el siglo siguiente con la construcción del mayor y más bello edificio del gótico civil europeo, la lonja de mercaders.

Resumiendo, fue la crisis de la peste negra la que orientó a la burguesía de los reinos mediterráneos a un destino que acabaría llevando los valores del mundo comercial de las repúblicas marítimas a los grandes estados feudales. La peste es el eslabón histórico que une la revolución comercial con el Renacimiento.

Si aceptamos la metáfora, el mundo industrial, la producción de cosas, es el equivalente contemporáneo de aquellas tierras que quedaban valdías. Todavía es demasiado pronto para juzgar resultados y seguramente la metáfora de la peste negra sea exagerada o cuando menos prematura. Pero lo que es cierto es que si la crisis ofrece oportunidades a alguien es a aquellos que son la innovación y no creo que resulte excesivamente aventurado un horizonte en el que estas nuevas democracias económicas se desarrollen en nuevos campos productivos y extiendan actividades por todo el mundo.

La perspectiva para esta década, seguramente no sea, como nos relató Bruce Sterling5 un mundo de grandes democracias económicas transnacionalizadas. Del mismo modo que hace treinta años la perspectiva no era un País Vasco articulado en torno a las cooperativas de Mondragón, pero ya podía entreverse un potencial económico inmenso, el mundo de 2019 seguramente no sea un mundo articulado por filés. Pero sí un mundo con filés.


1. Fuente Ministerio de Trabajo e Inmigración del gobierno de España: http://www.mtin.es/estadisticas/bel/EPA/epag5b.htm
2. Fuente Ministerio de Trabajo e Inmigración del gobierno de España, tabla de datos seleccionada por la Unión de Cooperativas de Trabajo Asociado de Madrid: http://www.ucmta.org/index.php?option=com_content&task=view&id=309&Itemid=145
3. Véase un reciente artículo de Joseph Nye, http://www.hks.harvard.edu/about/faculty-staff-directory/joseph-nye
4. La catedral de Valencia, ¿iglesia real o para una incipiente burguesía?: algunos porqués Francisco Ivars Castelló, Hermenegildo Rausell Boizas en La corona de Aragon en el siglo XIV, Vol. 1, 1969, ISBN 84-500-5640-3 , pags. 191-202
5. Islas en la red, Bruce Sterling (1984)

«Un mundo con filés» recibió 0 desde que se publicó el Domingo 26 de Abril de 2009 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por David de Ugarte.

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