LasIndias.blog

Conquistar el trabajo es reconquistar la vida

Grupo de Cooperativas de las Indias

videoblog

libros

Vida líquida

Los rituales humanos relacionados de una u otra forma con cosas que se comen, o sobre todo que se beben, hunden sus raíces en lo más profundo e intrínseco de eso que llamamos cultura. Nuestros días están plagados de ellos. Cuando llega la noche, el cocktail nos lleva al culmen de la ritualidad civilizatoria en forma líquida.

Libros gratis de las Indias

Fresco romanoLos rituales humanos relacionados de una u otra forma con cosas que se comen, o sobre todo que se beben, hunden sus raíces en lo más profundo e intrínseco de eso que llamamos cultura. Quizá en un momento como el actual, en el que los mimbres civilizatorios se están desarmando en cada vez más sitios, los antropólogos deberían dejar lo que sea que estén haciendo y ponerse a hacer campaña por el mantenimiento de la ritualidad cultural.

No es por casualidad que existen cosas como las comidas familiares, las cañas después del trabajo, los botellones o las máquinas de café en las oficinas: juntan a la gente, ofrecen una excusa para sentarse o apoyarse en algo, y sobre todo crean un paréntesis, una burbuja en la que se para y más o menos se desconecta de lo que sea que estemos haciendo, ya sea un trabajo físico, intelectual, una labor doméstica o un hobby.

CaféEstas paradas de ingestión funcionan como el sueño por la noche, nos permiten asimilar y procesar lo hecho hasta ese momento, nos cargan las pilas, nos aportan nutrientes y estimulantes, calman la ansiedad pero sobre todo nos unen espiritualmente (y espirituosamente), refuerzan la cohesión social, escenifican los lazos comunitarios y nos dan sentido. Además creo que cuantas más de estas paradas rituales estén presentes en la cotidianidad, se tiene una vida más rica, más feliz y más interesante. Cada individuo (y cada comunidad) se suele apropiar de las ceremonias que hereda de su cultura, pero siempre las modifica, sofistica o mezcla con las de otros, a gusto del consumidor. A mí por ejemplo me gustan casi todas e intento realizar las más posibles.

PintxosEl café, el té (el cacao o leche y zumos para los más pequeños, y los que tienen restricciones de salud o religiosas) ocupan ya en el inicio del día un papel ritual. No importa cuanto ni cómo desayunemos (ni siquiera si lo hacemos o no), el café y el té son para la mayor parte de la población mundial la poción mágica que nos permite arrancar el día. El efecto de la cafeína y la teína en nuestro organismo, aunque real, no es mayor que el efecto psicológico del acto en sí.

Según avanza el día, es sorprendente que a pesar de la disparidad de horarios de las comidas principales en los distintos países, el resto de rituales sigue pareciéndose mucho. A media mañana, por ejemplo, la parada ritual es muy común (religiosa en el caso de los funcionarios, para alegría de los hosteleros). En Inglaterra es conocido mundialmente el té de las 5, pero también existe el té de las 11, que incluye un picoteo dulce. En el oriente español se llama almuerzo, y en el resto de la Península desayuno de media mañana o tentenpié, y se compone de un bocadillo, un pintxo, un sandwich, una pieza de bollería o fruta, vital para aquellos que no desayunan antes de ir al trabajo. En los casos en los que no hay hambre (o esta se reprime), un café o té son inevitables. En las oficinas es el mágico momento de reunirse en torno a la cafetera e interactuar de verdad con aquellos con los que se pasa más tiempo que con la familia.

Después tenemos el aperitivo (de la comida, pero no hay que olvidar el de antes de la cena), en el que se puede picotear algo, más que nada porque lo suyo es que la bebida sea alcohólica, y sin comida el alcohol se sube rápido. Con esto las culturas protestantes tienen un problema (reciente, pues en los 50 y 60 se metían los whiskys antes de comer como si fueran agua) pero allá ellos. Aunque el vino y la cerveza son muy populares para el aperitivo, lo ideal es el vino fino de Jerez y el vermouth (vermú o vermut) rojo (el más popular en España) o blanco, que se puede tomar solo, granizado o no, rebajado con soda o mezclado con ginebra y angostura, o con coñac y angostura, sin faltar la aceituna nadadora.

OportoLa costumbre de tomar el vermut es muy antigua, sobre todo los domingos, y constituye el rito de los ritos, tan intergeneracional y cohesivo como lo fue la misa católica en su momento (de hecho, después de misa se iba a tomar el vermut), pero mucho más alegre. Después de pasar una etapa como denostada «bebida de viejos», experimentó un renacimiento y hasta el Monocle alabó su recuperación. Al subirse con facilidad a la cabeza, conviene acompañarlo con algún tipo de pintxo o tapa. Las anchoas, las rabas y el marisco son los acompañamientos típicos.

La comida, al igual que la cena, no requiere explicación. Son intercambiables porque según los países se le da más importancia (y por tanto más cantidad de calorías) a una o a otra. La más importante es la que se hace en familia o en pareja, y por tanto la que conlleva más elementos rituales: menaje, brindis, distintos platos, etc. En las culturas restrictivas o represivas, esta es la comida en la que se permiten las bebidas alcohólicas (si son permitidas). La menos ritual de las dos comidas se hace a menudo en solitario, y con menos contemplación, lo que no quiere decir que no tenga un significado propio.

CavaDespués de comer o cenar es común tomar un café o infusión después del postre, y a continuación o en su lugar una copa de Oporto (sobre todo por la noche), o un whisky que a veces se ingiere en un lugar de la casa distinto al de la comida previa y acompañado de cigarros y puros. Hasta hace no mucho tiempo, esta parte estaba restringida a los hombres, que a veces se ocultaban para ella en una sala de billar o el equivalente de la casa asociado a la masculinidad. Las mujeres se quedaban en el comedor y solían beber licores dulces. La comida y la cena tienen además sus derivados: las comidas (o cenas) de trabajo, las bodas, las comidas de empresa y las de Navidad, que conllevan una ritualidad algo distinta (algunas incluyen cava o champagne) y la introducción en el menú de Alka-Seltzer, Almax o infusiones de hierbas medicinales.

TéEntre la comida y la cena tenemos la ceremonia del té o del café (también llamada merienda), que puede llevar comida o no dependiendo de las energías que consumamos, y que tiene más importancia de lo que parece. Por la hora a la que se realiza y ser algo relativamente sencillo, permite su realización con todo tipo de visitas de mayor o menor confianza y por tanto ampliar nuestra red. Lo primero que haremos al evaluar la entrada de alguien nuevo en nuestras vidas será invitarle a tomar el té (o café), o concertar para ello una cita en un local ad hoc.

Cuando llega la noche salen los lobos y los vampiros y el tiempo cambia su naturaleza, llega una ceremonia muy extendida y con muchas variantes, consistente en la ingesta alcohólica directa, que según la sofisticación de la bebida y el lugar se acompañará de patatas fritas, frutos secos, aceitunas o canapés. La forma menos elaborada es la ingesta de combinados alcohólicos de dudosa calidad en locales atestados, oscuros, con música alta y camareros desagradables, muy cercana al consumo intensivo de pintas de cerveza con cronómetro de los pubs británicos, y también al reivindicativo y autogestionario botellón, que tiene la ventaja de hacerse al aire libre.

ManhattanLa más elaborada es el cocktail. Procedente de la costumbre de disfrazar la mala calidad de las bebidas alcohólicas con azúcar, agua, y sabores amargos y ácidos ha tenido altibajos a lo largo de la historia, pero hace mucho que se consagró como un arte. Su preparación es un ritual en sí mismo, y como las vidas interesantes, todos tienen una historia que contar acerca de su origen. Hay concursos y rankings que salen en la prensa, tanto de cocktails como de barmans, y la aparición de uno nuevo se recibe con la expectación del descubrimiento de una vacuna contra la malaria.

Pisco sourEl cocktail es la materialización del conocimiento aplicado a nuestra necesidad de ingerir alcohol ritualmente. Es imposible beber uno sin hablar acerca de la vida, el amor, las subidas de la bolsa o el último estreno de cine, acerca como mínimo del propio cocktail. Si se toma en solitario, el barman estará allí para escuchar y opinar sobre nuestras reflexiones (si no, debería ser despedido). Cada cocktail, dicen, encaja con cada uno según su personalidad y le evoca cosas diferentes. Lo que está claro es que detiene el tiempo de forma hermosa y nos hace sentir que bebemos historia. Es el resultado de nuestro afán por mejorar los sabores bastos y desagradables. El culmen de la ritualidad civilizatoria en forma líquida.

«Vida líquida» recibió 10 desde que se publicó el Jueves 30 de Enero de 2014 dentro de la serie «» . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por María Rodríguez.

Pingbacks recibidos desde otros blogs

  1. […] de la UK Stem Cell Foundation y la Nicholls Spinal Injury Foundation. Curiosamente, en una de esas barras propicias para la conversación descubríamos días atrás a la precursora de la investigación: Almudena Ramón Cueto, que junto a […]

Deja un comentario

Si no tienes todavía usuario puedes crear uno, que te servirá para comentar en todos nuestros blogs en la
página de registro de Matríz.