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Vivir juntos no significa vivir en la misma casa

Vivir en comunidad no significa vivir en la misma casa, pero a veces puede merecer la pena.

Degania primera casaEl movimiento comunitarista del siglo XIX y XX fue fundamentalmente un movimiento de colonos. Compraban tierras vírgenes o abandonadas, las ocupaban y las ponían a producir. Así que la imagen que ofrecía una comunidad en sus primeras semanas era una colección de tiendas de campaña y su primer objetivo construir unos dormitorios. La primera batalla por la abundancia de icarianos, kibutznik y comuneros americanos fue la construcción de viviendas y su historia el paso de los dormitorios compartidos a los dormitorios separados para parejas, la construcción de dormitorios individuales y finalmente de casas primero para las familias y luego para personas sin pareja.

Casa comunal icariana de CorlingEl «bungalow» y la casita unifamiliar fueron durante mucho tiempo el símbolo de la prosperidad comunitaria. El «vivir juntos» de una comunidad igualitaria no implica y generalmente no incluye, dormir en la misma casa.

Las comunidades hijas de la crisis

Sin embargo muchas comunidades «espontáneas» surgidas con la crisis han comenzado exactamente así, compartiendo casa entre amigos que ponen en común todos o parte de sus ingresos para reducir costes y cubrirse unos a otros ante el riesgo y las carencias impuestas por los bajos salarios y los trabajos temporales. La mayoría de estas comunidades se disolverán cuando sus comuneros consigan mejoras permanentes en su situación laboral. Para ellos habrá sido una forma temporal de resistencia que, de un modo escaso y precario, habrá dado cuenta sin embargo de la reducción de costes que supone compartir vivienda.

edgeryders unmonasteryComo en tantas otras cosas, la «sharing economy» ha convertido en modo de negocio esta «reducción voluntaria» impuesta a muchos jóvenes de la clase media. El «co-living» a las finales no es sino una experiencia «low cost» convenientemente turistificada. Buena parte de la clase media hubiera tenido difícil sobrellevar la vuelta de sus hijos a la escasez sin convertir estas prácticas antes en algo «cool». Un buen ejemplo de como la cultura y las modas pueden ayudar a que una sociedad se adapte a los malos tiempos poniendo en valor «experiencias» y valores comunitarios.

Comunidades nómadas y cambios de la vida

La casa indiana de Escardó, MontevideoPero ponerlo en contexto no debe evitar que aprendamos de ello. Las crisis económicas también afectan a las comunidades productivas y «replegarse» puede ser una estrategia útil. El nomadismo comunitario, mudarse de una ciudad a otra para un proyecto o indefinidamente, también aconseja pasar por fases de casas compartidas con costes menores en tanto se conoce mejor la nueva ciudad.

Pero sobre todo, en curso de la vida hay situaciones que hacen deseable compartir vivienda. No por ahorrar, sino para integrar cuidados especiales en el centro de la cotidianidad. Cuando un comunero enfrenta una enfermedad grave o crónica o cuando llega el terremoto de la crianza y las tareas de todos se acomodan y redefinen para apoyar sustantivamente a los padres, la proximidad física es vital.

La fabrica de hallacasEn estos casos, las comunidades agrarias cuentan una vez más con la ventaja del espacio. En las urbanas es difícil en cambio ampliar una vivienda en propiedad o poder tener la suerte de que la vivienda contigua quede libre. En ocasiones, hacen falta espacios de nuevo tipo -un patio de juegos, un baño adaptado- y lo más sensato es buscar una nueva casa donde vivir. Seguramente esa sea la causa de que los «reagrupamientos» sean más comunes en comunidades urbanas que en rurales.

Lo curioso es que, con cierta frecuencia, muchos de los que se reagrupan tanto en unas como en otras, una vez superada la necesidad que les llevó a compartir espacios, optan por seguir juntos en la misma casa. Tal vez porque aprendieron mantener la intimidad individual con menos metros, o simplemente porque cuando las comunidades maduran aprenden a disfrutar más o al menos de otra manera, de la convivencia.

«Vivir juntos no significa vivir en la misma casa» recibió 4 desde que se publicó el lunes 2 de marzo de 2015 dentro de la serie «» . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por David de Ugarte.

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