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-Habría que encontrar una palabra -dijo Juan- O inventarla. Una palabra para contar que cuando vives así rejuveneces. O tal vez simplemente presentarse diciendo: «tenemos noventa años».

Cosas que dice Juan y hacen eco el resto del día. A veces más de unos pocos días.

Por la noche vemos «Beautiful Creatures». Le digo a Nat: es como la música que hacía Nacho en los noventa. En realidad, como la que Nacho quería hacer en los noventa. Me viene a la cabeza la última vez que le vi. Fue en el Nasty.

Teníamos treinta y muy pocos, pero el público, por algún motivo era más joven. Cada año más joven. Empezaba a ser demasiado más joven. De esa juventud que no recuerdas haber tenido ni cuando la tenías. Niñas por debajo de veinte sentadas en el suelo con las piernas cruzadas. Ese punto falso del campamento de verano. Algo de grupo parroquial. Quién podía imaginar Sol entonces. Aquella noche, aquel año, ambos teníamos novia. De nuestra edad. Ambas estaban allí. Y nos gustaban. Los corros al final no significaban nada. Unos años antes quizás hubieran sido todo. Seguro. Pero entonces ya no. Bea entraba y salía del camerino. Los músicos compartían una bandeja de polvo. El botín tras el concierto. Bea me miró. En dos palabras, o en dos vistazos, me vino a decir que Nacho ahora era una estrella y que estaba cansada. De él, de los conciertos, de los pisos cutres o de las salas costrosas y sus cuartos para descansar. No sé. Pero entendí que de alguna manera nos habíamos hecho mayores y no era como habíamos esperado. Esa noche volví solo. Necesitaba pensar. Los noventa habían acabado. El vivía de la música y yo de Internet. ¿No era lo que habíamos querido?

Hace diez años de aquello. Y creo que me volví a acordar por la música. O por lo que dijo Juan. O por ambas cosas. Debo haber rejuvenecido porque ahora me parece todo un poco rancio. Las figuras un poco impostadas, como en una peli de Lynch o de Kronemberg. Ayer fueron escenas de Greenaway las que me vinieron a la cabeza. Y esa música que pensaba era de Nyman y que me viene cada vez que leo el blog de Alan. Pero no. Parece que aun está por componer. Tal vez rejuvenecí demasiado y tengo recuerdos de pelis que aun no estrenaron. O simplemente rejuvenecí más rápido que esta década en marcha atrás.

Todo lo de entonces está difuminado. Como si quedara delante y no atrás. Como si cargara una desgana ajena a mis días, a mi vida de hoy. No lo hice tan mal, me digo. De fondo oigo a los chicos recoger el salón. Se ríen. Se dan las buenas noches. Comentan la película. La vida resultó tener rincones amables cuando no era intensa. Casi siempre es intensa. Salgo del recuerdo como de esos casi sueños de vigilia, hacia arriba. Pienso: no cambiaba el ahora, cada ahora, por nada. Me doy cuenta de que en cada momento fue así. Pienso: eso es ser joven. Pienso: Juan llevaba razón.

«Vivir rejuveneciendo» recibió 0 desde que se publicó el Domingo 19 de Mayo de 2013 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por David de Ugarte.

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