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Y Google enfrentó el terrorismo

Google se enfrenta a la estrategia de la industria del copyright que intenta crear casos generales al tiempo que adiestra abogados para perseguir usuarios al azar utilizando herramientas jurídicas que abren la puerta a la presunción de culpabilidad. Sabe que puede ser el siguiente en la lista y que en un clima terrorista como éste es muy difícil defenderse.

El asalto a Megauploads por grupos de élite de la policía neozelandesa traerá cola. Esta semana el Supremo Neozelandés declaró la orden de requisa de los ordenadores y objetos «nula y sin valor», dando un vuelco al caso del año.

Pero lo más interesante no quedó ahí: Google se echó al ruedo para dar argumentos a los defensores de Hotfile y Megauploads. Según los abogados del gigante un repositorio no puede perder la protección legal por negarse a incorporar tecnología pro-copyright específica a pedido de los representantes de grupos con derechos de propiedad intelectual y por tanto no cabe hacer un «caso general» como la industria pide sino que, la industria señale caso a caso las ocasiones en que descubrió material protegido, se lo señaló a los responsables del repositorio y éstos no hicieron nada. Es más si, como en el caso de Hotfile, borraron los enlaces pero mantuvieron el material en sus servidores, no habría nada que objetar, pues a partir de ese momento ya no era público el material protegido.

Obviamente, la industria ha pedido que se retire el testimonio de Google aduciendo que «es parcial e interesado». Y esta es la clave. La industria ve a Google como parte de sus objetivos… y Google lo sabe. Intentando que se consideren los argumentos que usaría en su propia defensa, pone la venda antes de la herida.

Porque en el ambiente que el lobby rentista de la propiedad intelectual está creando, el mismísimo Google lo tiene difícil. La estrategia de estos está siendo algo más que agresiva: exigiendo asaltos a sitios de referencia sin importarles, como hemos visto en Nueva Zelanda, que se cumplieran siquiera los requisitos jurídicos básicos, creando casos ejemplarizantes contra personas sin medios para enfrentarles legalmente o haciendo valer su monopolio legal genérico contra usos consuetudinarios tan arraigados como leerles cuentos en voz alta a los niños en las librerías.

El lobby de la propiedad intelectual ha impulsado durante estos años leyes a sabiendas de que resultan incómodas al marco jurídico garantista, que van contra la costumbre y el uso general y en definitiva que es muy difícil que sean aceptadas socialmente y casi imposible que sea vean cumplidas. Daba igual. Su estrategia está siendo reprimir al azar para generar terror social utilizando herramientas que presumen culpabilidad y permiten allanamientos sin fundamento previo. Eso tiene un nombre: «terrorismo».

El objetivo parece ser alcanzar la distopía de una sociedad atemorizada y permanentemente bajo sospecha donde nadie esté libre de rendir cuentas a los barones de la propiedad intelectual. Y es eso lo que Google teme. Porque en un ambiente de terror, con el estado capturado por los criterios de una industria sabe que no tiene otro sustento que el privilegio legal, y con toda la fuerza de la represión cayendo brutalmente a diestro y siniestro para defender los intereses de la industria del copyright, todos estamos en la lista de objetivos. Y el gigante californiano, no quiere ser víctima.

«Y Google enfrentó el terrorismo» recibió 0 desde que se publicó el martes 20 de marzo de 2012 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por David de Ugarte.

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